Carta de desamor a Pedro Sánchez #SanValentin

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Por Marta Pastor

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Querido Pedro:
Mañana será 14 de febrero y las floristerías se llenarán de promesas envueltas en celofán. También es el día en que las palabras pesan más que las rosas, y por eso te escribo.
No hay amor sin memoria, y la memoria, como dejó escrito Cernuda, es “la nostalgia de un tiempo que no vuelve”. Yo también tuve un tiempo en el que creí en la épica de los discursos, en la música grave de las promesas, en la solemnidad de los balcones. Creí que la política podía ser un poema civil, una casa con las ventanas abiertas al porvenir. Pero ya lo advirtió Quevedo: “Miré los muros de la patria mía, / si un tiempo fuertes, ya desmoronados”. Hay un momento en que una empieza a mirar los muros y no reconoce el hogar que ayudó a imaginar. No es odio lo que se siente entonces, es algo más delicado y más triste: el desamor. Esa forma lenta de la intemperie.
El desamor no irrumpe; se instala. Es un huésped discreto. Llega cuando las palabras dejan de significar lo que prometían. Cuando la épica se vuelve trámite, cuando la esperanza se convierte en consigna, cuando la convicción se negocia como si fuera moneda fraccionaria. Decía Machado que “hoy es siempre todavía”. Y yo me aferro a esa frase como quien se aferra a un pasamanos en una escalera oscura. Porque todavía estamos a tiempo de no convertir la política en un relato sin alma, en una aritmética sin ética. Todavía estamos a tiempo de recordar que gobernar no es resistir, sino cuidar.
Hay algo profundamente íntimo en la decepción. Es como descubrir que la voz que nos hablaba al oído ha cambiado de timbre. No se rompe de golpe; se va afinando hacia otra música. Y una se queda en silencio, tratando de reconocer la melodía antigua.
No te escribo desde la furia. La furia es ruidosa y fácil. Te escribo desde la tristeza lúcida que deja el amor cuando se retira. Esa tristeza que sabe que, como dijo Benedetti, “el olvido está lleno de memoria”. No olvidamos lo que quisimos creer. Lo llevamos con nosotros, como una carta nunca enviada. Tal vez el verdadero desamor político no sea dejar de querer, sino dejar de esperar. Y yo, que siempre he vivido de la palabra y para la palabra, no quiero resignarme a que las palabras se desgasten como monedas viejas en el bolsillo del poder. Si en San Valentín, en ese día que celebra corazones atravesados por flechas de utilería, prefiero escribirte sin metáforas dulces. Prefiero la verdad, aunque escueza. Porque el amor —también el cívico— no es un aplauso permanente; es una exigencia. Y cuando esa exigencia deja de ser compartida, lo que queda es una distancia que ninguna campaña puede acortar.
No sé si esta carta es una despedida o una advertencia. Quizá ambas cosas. Lo único cierto es que el desamor, como el amor, también tiene dignidad.
Son las cuatro de la tarde. No llueve en Pozuelo. Hace un viento de mil demonios y la temperatura exterior es de 10 grados. Carta de desamor a Pedro Sánchez #SanValentin
Marta Pastor es periodista de RTVE y directora del programa «Ellas Pueden» en Rne5
Artículo compartido publicado en el blog de Marta Pastor: «La vida en red @martapastor», «https://https://martanauta.wordpress.com/2026/02/13/carta-de-desamor-a-pedro-sanchez-sanvalentin/
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