
LA TERRIBLE MUERTE DE UNA ARTISTA REFUGIADA EN EL SILENCIO
.- Hoy hemos conocido el terrible asesinato de la popular artista Encarnita Polo, en la residencia “Decanos” de Ávila, donde vivía sus últimos años. Tenía 86 años.
.-La Policía Nacional ha abierto una investigación y sospecha de un hombre octogenario, residente también en el mismo centro de mayores y ya bajo bajo custodia en un psiquiátrico, como posible autor del estrangulamiento de la cantante.
.-La hija de Encarnita Polo, Raquel Waitzman Polo, ha comunicado la noticia y pedido “respeto y privacidad” para la familia mientras transitan el duelo.

Por Sara Lagos
Hoy los Pacos están de luto y quienes no somos Pacos, también. Encarnita Polo, una de las voces más importantes del pop, flamenco-pop y la copla en los años 60 y 70, conocida principalmente por “Paco, Paco, Paco”, ha sido presuntamente asesinada en la residencia de Ávila donde vivía estos últimso años. Nadie se hubiera podido imaginar que el final de la popular y conocida cantante hubiera sido este.
Su muerte o mejor dicho, su asesinato, ha generado una gran conmoción en el mundo del espectáculo que tuvo el privilegio de conocerla en vivo y seguir sus actuaciones, y ha abierto a la vez el debate sobre la seguridad en residencias de mayores, especialmente en casos con residentes vulnerables o con posibles patologías mentales.

Los datos reales sobre su muerte se conocerán cuando se le practique la autopsia, pero por el momento se sabe que un octogenario residente en el mismo centro que la artista -la residencia para mayores «Decanos» de Ávila– habría podido ser el causante de su estrangulamiento, según las primeras investigaciones policiales. Este hombre, del que no se tiene constancia de actos violentos anteriores, se encuentra ya bajo custodia en un centro psiquiátrico mientras se evalúa su estado mental.
Nacida en Sevilla en 1939, Encarnita Polo irrumpió en la escena musical española cuando ser mujer y artista significaba caminar con tacones sobre una cuerda floja, con la expectativa de docilidad por un lado y el juicio público por el otro. Y aun así, lo hizo a su manera: feroz, irreverente, luminosa.

Encarnita Polo combinó copla, flamenco-pop y modernidad, en un desafío intermitente al comportamiento políticamente correcto de la mujer en la España del desarrollismo franquista. Ser mujer, artista y andaluza en esos tiempos era un triple desafío y ella lo convirtió en identidad. Apostó por un estilo propio, por un repertorio que no pedía permiso, y por una presencia escénica que desbordaba los corsés sociales que intentaban contenerla.
Su tema más conocido, “Paco, Paco, Paco”, llegó a convertirse en un himno inesperado: festivo, atrevido, imposible de olvidar. Pero detrás del icono viral de un tiempo sin internet, había una artista seria, profesional y disciplinada, que sobrevivió a la difícil industria del espectáculo siendo mujer, trabajadora y madre.

Su muerte, trágica y profundamente injusta, nos obliga a mirar también hacia otro lugar: el de la soledad y la vulnerabilidad de las mujeres mayores. Mujeres que, tras haber sostenido familias, industrias y sociedades, siguen enfrentándose a un sistema que las invisibiliza cuando ya no producen, cuando envejecen, cuando necesitan cuidados. La historia de Encarnita Polo es también un recordatorio de que la lucha feminista no termina en la juventud, ni en la vida laboral, ni en el aplauso. Continúa en la vejez, en la dependencia, en la dignidad.
Hoy, su legado musical vuelve a escucharse con una nueva sensibilidad. Su figura, revisitada desde el feminismo, aparece con claridad: una mujer que resistió, que creó, que ocupó el escenario con decisión y alegría. Una artista que hizo del exceso un estilo propio, del color una declaración, y de la fuerza un refugio.
Encarnita Polo fue mucho más que una canción pegadiza. Fue una mujer que abrió camino.
Y ahora, por fin, empezamos a verla como tal.