JULIO IGLESIAS

EL CANTANTE ESPAÑOL MÁS INTERNACIONAL ACUSADO DE AGRESIÓN SEXUAL, TRATA Y ACOSO LABORAL
Siguiendo la recomendación de nuestra ilustre colega, Mariquilla Laprimera, no podemos dejar de condecorar a Julio Iglesias, el gran «embajador de la música latina», como machista del mes ante las graves acusaciones vertidas contra él por dos trabajadoras suyas por supuestos delitos cometidos en 2021, cuando trabajaban en sus residencias de la República Dominicana y las Bahamas.
Aunque vaya por delante como no podía ser de otra manera, la presunción de inocencia del cantante, los testimonios de Rebeca y Laura -nombres ficticios de las víctimas para preservar su identidad- son tan estremecedores, tan escalofriantes, tan espantosos y espeluznantes que están resquebrajando a velocidad meteórica y a medida que avanzan las horas, la mítica imagen del artista más poderoso de habla hispana. Se desintegra el seductor, el récord de ventas, el intérprete de voz cálida y susurrante, el galán romántico, mujeriego y rico, muy muy rico. Precisamente esto último es lo que más pesa en el discurso que pretende descalificar a las víctimas: lo que buscan estas dos mujeres es hacer negocio y llevarse una buena recompensa.

Pero desde hace un par de décadas esto ya no funciona así. Los tribunales del siglo XXI en los países desarrollados ya no protegen a los delincuentes sexuales, por muy «señoros» que sean, con la exclusividad que lo hacían antes. No eliminan la presunción de inocencia del agresor, pero si la presunción de desconfianza hacia la víctima. La lucha feminista ha logrado que los testimonios de las personas agredidas cuenten, que en el sistema probatorio impere el consentimiento, que se valore la credibilidad y el contexto frente a la prueba «objetiva», esa imposible de obtener en un tú a tú sin testigos. No se rebaja la prueba pero sí la forma de construirla, por lo que podemos decir que la impunidad que rodeaba este tipo de delincuencia machista, pese a las imperfecciones del sistema hoy se está derrumbando al mismo ritmo que el poder desvergonzado de tantos poderosos.

Son muy graves los cargos que acompañan a las denuncias de Rebeca y Laura presentadas en la Audiencia Nacional. La Fiscalía ya ha anunciado que las llamará a declarar como «testigos protegidos», paso necesario para armar la causa judicial contra el cantante si aprecia indicios suficientes. Pero calibren ustedes sobre lo que han vivido las dos mujeres, a modo de resumen:
REBECA (empleada doméstica): Era llamada repetidamente a la habitación del cantante por la noche. Afirma que Iglesias la tocaba e introducía los dedos sin su consentimiento, tanto vaginal como analmente, describiendo estas acciones como violaciones. Dice que los encuentros ocurrían “casi todas las noches” durante varios meses. Relata haber sentido que la trataban “como un objeto, como una esclava” dentro de la casa y describe la presencia de personal interno que conocía la situación e incluso la facilitaba.
LAURA (fisioterapeuta): Cuenta que Iglesias la besó en la boca y le tocaba el pecho sin consentimiento, incluso en espacios como la playa o la piscina. Describe humillaciones verbales y un ambiente de control y vigilancia constante sobre el personal. Dice que se sentía presionada y sin posibilidad de negarse a ciertas órdenes por miedo a perder el empleo.
Las dos hablan también de jornadas de trabajo muy largas (hasta 16 horas diarias, sin días libres), de restricciones en la libertad de movimiento, de control constante de sus teléfonos, vida personal, obligación de someterse a pruebas médicas,
y comentarios denigrantes sobre su apariencia o forma de trabajar siempre dentro de un ambiente de humillación.

Estas agresiones se han investigado durante tres años por parte de elDiario.es y Univisión Noticias. Sus periodistas entrevistaron además a otras 15 personas que trabajaron en distintos momentos para el cantante y sus aportaciones se incluyen también en la documentación que la organización feminista Women’s Link Worldwide, representante de las víctimas, entregó a la Fiscalía el pasado día 5 de enero. La abogada de las mujeres dice que disponen de Mensajes de WhatsApp; Registros de llamadas y comunicaciones; fotos de lesiones o marcas que las denunciantes atribuyen a los abusos; partes médicos y otros documentos que respaldarían lo relatado por las denunciantes.

Mientras tanto, en Punta Cana, en su propiedad íntima y aislada, el cantante ha rumiado durante una semana lo que de él se decía en todo el mundo. De la tranquilidad inicial pasó a la preocupación y de ahí a la proclamación del rechazo más absoluto a través de un comunicado en el que niega todas las acusaciones, califica los hechos como falsos y dolorosos, asegura que defenderá su dignidad, que dará su versión completa y agradece el apoyo recibido hasta ahora. Previamente y por boca de su amigo Ramón Arcusa -ex «Dúo dinámico«- se había dado a entender que todo podía haber sido verdad pero siempre con el «consentimiento» de las víctimas.

Hay una parte de la opinión pública nacional e internacional que «lo flipa» y otra que no, y ambas por las mismas razones: «conocían al cantante y podían esperárselo» o «lo conocían pero jamás se lo hubieran esperado». Argumentos para todos los gustos. Una mayoría incide en la presunción de inocencia del artista y se lamenta el impacto de estas acusaciones en su reputación, a la par que otra mayoría lo desprecia y exige respeto a las víctimas destacando su valentía. Y ambas mayorías piden que se esclarezcan los hechos con rigor judicial frente a los “juicios mediáticos”.
Las opiniones más duras contra el artista proceden especialmente desde sectores feministas y progresistas, aunque a estos últimos se les reprocha su hipocresía por haber permitido o tapado casos de acoso sexual en sus partidos. Ambos evidencian los privilegios que el machismo estructural brinda sobre todo a los poderosos, y las formas sesgadas de abordar los delitos sexuales cuando los delincuentes son figuras públicas que pretenden seguir normalizando la violencia sexual. Se afirma también la solidaridad con las mujeres que han denunciado y la importancia de escuchar a las víctimas sin prejuzgar sus relatos.

Una cosa cierta hasta ahora es que la vida ya no seguirá igual para Julio Iglesias se pruebe o no su culpabilidad. Laura y Rebeca han puesto en tela de juicio su imagen pública de icono romántico y ya no es un intocable del espectáculo por potente que sea su histórico legado musical y su cuenta corriente. Pero no descarten nada, tanto si se inicia como si se archiva la posible investigación judicial, tanto si es inocente como culpable. Espérense adhesiones inquebrantables y ovaciones prolongadas de sus fans al estilo de la recibida por Plácido Domingo, -otro que tal baila-, en el Auditorio Nacional de Madrid, pese a haber reconocido los abusos sexuales de los que se le acusaba en 2021.
Y otra cosa no menos cierta es que el presunto está bien atrincherado y no se lo va a poner fácil a las abogadas feministas de Women’s Link Worldwide. Para ellas, «las obras quedan, las gentes se van, otros que vienen las continuarán» y sí, la vida seguirá transcurriendo igual. Para el cantante, sin embargo, reservamos otra estrofa. Esa que dice «pocos amigos que son de verdad, cuántos te halagan si triunfando estás, y si fracasas bien comprenderás, los buenos quedan, los demás se van». Ya está tardando en comprender.
Nani Carvajal