
UNA POLÉMICA QUE DIVIDE AL FEMINISMO
Por Elena Barrera

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Más de treinta organizaciones feministas han denunciado recientemente al Instituto de las Mujeres, dependiente del Ministerio de Igualdad, por haber financiado durante la etapa de Irene Montero como ministra un estudio que defendía el uso del hiyab en las aulas (1). Para estos colectivos, esa decisión no fue neutral sino una traición a los principios feministas.
¿De dónde viene esta acusación? Principalmente de numerosos sectores del feminismo, entre ellos el radical y laicista, que consideran que el velo es una herramienta de control patriarcal. Desde su punto de vista, apoyar estudios o políticas que normalicen el hiyab equivale a legitimar una práctica que, en muchos países, se impone a las mujeres por la fuerza. Autoras
muy conocidas como Nawal El Saadawi, -médica, psiquiatra, escritora y activista egipcia fallecida en 2021 y reconocida como una de las feministas más influyentes y valientes del mundo árabe-, defendieron durante años que no hay forma de separar el velo de un sistema que vigila y castiga el cuerpo femenino.
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Estas feministas sostienen que el Estado no puede ser neutral ante símbolos que, según ellas, representan desigualdad. Por eso critican duramente a Montero y al Instituto de las Mujeres: entienden que, al hablar de “libre elección”, se ignora la presión social, familiar y religiosa que pesa sobre muchas niñas y mujeres.
Otras feministas, sin embargo, plantean una pregunta clave: si decimos que una mujer no puede llevar velo “por su propio bien”, ¿no estamos, otra vez, decidiendo por ella? Judith Butler (2), influyente filósofa y teórica estadounidense, referente del feminismo contemporáneo y de la teoría «Queer» (3), ha insistido en que el feminismo no puede apoyar leyes que, bajo el supuesto de la igualdad, terminan perjudicando a las mujeres. En este sentido, en algunos países europeos, el uso del velo está prohibido, lo que afecta directamente a la vida de muchas mujeres, limitando su acceso al trabajo, a la educación y al espacio público.
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Este choque del que venimos hablando no es nuevo. El velo lleva muchísimos años siendo una de las grandes grietas del feminismo occidental. Se plantea casi siempre como una pregunta imposible: ¿velo sí o velo no? Hay quien responde que nunca puede ser feminista; y quien sostiene que lo feminista es defender el derecho a elegir. El problema es que esta discusión suele hacerse sin escuchar a las mujeres directamente afectadas y se convierte en una batalla ideológica donde ellas desaparecen.
Elena Barrera cursa un máster de Género en la UPO
(1) La denuncia surge tras conocerse la financiación del estudio “¡Con eso no! Discriminación de las jóvenes musulmanas con hiyab en el sistema educativo”, elaborado por el Grupo de Análisis sobre Islam en Europa (GRAIS).
(2) El género en disputa (1990), de Judith Butler.
(3) La «teoría Queer» nace en los años 90 y cuestiona las categorías estables de sexo, género y orientación sexual, proponiéndolos como construcciones sociales fluidas en lugar de esencias biológicas.