«No existe un arte de mujeres, pero sí una represión que nos impedía crear».
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.-El arte le viene de familia: Santiago, su padre, fue pintor, ceramista y escultor; Manuela, su madre, escultora.; y entre sus herman@s, dos músicos, una pintora , una actriz y Claudio, que fue un gran fotógrafo.
.-«El sueño inacabado», su última obra, representa los asentamientos de inmigrantes en un poblado de Huelva. y se puede visitar en el Colegio de Arquitectos de Sevilla hasta el próximo día 20 de febrero.
.-La muestra es una denuncia de la precaria y lamentable situación en la que viven. estas personas.
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Por Pepa G. Jaén

El arte de Salomé del Campo (Sevilla 1961), tiene hasta la fecha, un recorrido largo y diverso. La artista ha expuesto en Sevilla, Madrid, Málaga, y fuera de España en Francia y su obra ha sido reconocida en numerosos certámenes y premios. obtenido premios: Muchos de sus cuadros forman parte ya de colecciones públicas en el Instituto Andaluz de la Mujer, la Universidad Internacional de Andalucía, la Caixa de Pensiones en Barcelona, la Junta de Extremadura y el Ayuntamiento de Utrera.

Su pintura empieza a conocerse entre los años 1987-1988, a través de la Galería de Juana Aizpuru, considerada como mentora y madrina de jóvenes artistas.
Mujeres del Sur: -¿Qué significó tu colaboración con Juana Aizpuru?
Salomé del Campo: -”Trabajar en los comienzos en la galería de Juana significó estar en la primera línea de visibilidad. Fue un aprendizaje privilegiado por los viajes que hice a las ferias, por las exposiciones, por los contactos con compañeros, con otros artistas. En definitiva, fue una gran oportunidad de aprender y de crecer”
M.S.: -¿En qué medida ha influido ese entorno familiar, donde sin duda, se ha primado la vertiente creativa frente a otras?
S. del C.: -“El haber tenido esa familia ha sido determinante. Mi padre era pintor, mi madre era escultora y todos nosotros, los seis hermanos, hemos trabajado con mi padre desde pequeños, ayudándole a hacer los marcos, a terminar los murales, los mosaicos. Era lo natural. En mi casa había muchos libros de arte que yo he podido consultar y, a partir de ahí, me empezó a interesar la pintura y empecé a probar. Tenía una colección de postales y las reproducía pintando y veía las soluciones de los impresionista Renoir, Monet, Cézanne. Ese ambiente familiar hizo que todos los hermanos nos posicionáramos con cierta naturalidad frente al hecho artístico”.
M.S.: -Se te reconoce como una artista visual ¿es acertada esa definición?
S. del C.: -“Es correcta la definición de artista visual, engloba mucho más, aunque yo siempre hablo de la pintura como una manera de expresarme. Lo que más me interesa de la pintura es el poder metafórico y representativo de una materia que puede significar otra cosa, por la cualidad ilusionista también, por la consideración del cuadro como si fuera una ventana. Me atraen mucho los formatos grandes que son como telones efímeros, ligeros porque desaparecen al ser enrollados, al contrario de la escultura, en contraposición al volumen de la escultura. Me gusta esa capacidad ilusionista de la pintura”.
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M.S.: -Al recorrer tu producción artística se percibe una evolución concreta que va desde los cuadros de bosques azules, nocturnos, el mar rojo (monocromos), luego se incorporan personas (varias). La paleta de color con el tiempo se multiplica y enriquece, la composición se hace más compleja, los lienzos cuentan historias, aparece el compromiso social. ¿Cómo ha sido tu evolución, podrías hacer un breve recorrido?
S. del C.: -“En los años noventa, al principio de la década, empecé a trabajar con imágenes monocromas, en blanco y negro al principio. Utilizaba fotografías, casi toda mi carrera he pintado desde la fotografía, pero en los años noventa eran tal cual, no las modificaba, no intervenía, ni las fragmentaba. Estaba puliendo el lenguaje y lo primero que hice fue simplificar colores, de ahí viene la monocromía. Utilicé el azul de Prusia por que el tema lo requería. La exposición de los bosques azules del año 93, fue un trabajo para una exposición solo de mujeres titulada 100 %, pionera en España y comisariadas por Mar Villaespesa y Luisa López. Fue la primera vez que me planteé una reflexión de hasta qué punto ser mujer había determinado mi pintura. Los bosques simbolizaban las imágenes creadas o inculcadas durante la infancia a las niñas a través de los cuentos, la noche, los miedos. De ahí, la exigencia del azul”.
“En el mar rojo, la idea era como expresar el cruce de una etapa difícil de la vida. Esta serie terminó con los derribos, también monocromos”.

“En el año 2000 nace mi hija. La maternidad significó un parón, unos años de inactividad pictórica. Luego lo retomé y realicé una serie de paisajes metidos en unas urnas de cristal. Era una referencia al cubo de representación renacentista, a la perspectiva, a lo que pintamos realmente. Ahí empezó el color sobre todo a partir de un cuadro 2007, que hice para una conmemoración de la llegada del Gernika a España. Se hizo una exposición y participé con una acuarela que fue el primer paso para hacer luego un lienzo grande representando el árbol de Gernika en una urna de cristal Quería ponerle la zona de las raíces rojas, las hojas, verde, así que empecé a incorporar el color”
M.S.: -¿Qué importancia tiene en tus obras la historia del arte y algunas pinturas de determinados autores?
S. del C.:-“A partir del año 2007 empiezo a citar la obra de la historia del arte, una tendencia que se mantiene hasta hoy. Hay determinadas escenas de la vida cotidiana que me llevan a pensar en otras escenas ya representadas por grandes pintores, Manet, Seurat, Rembrandt Establezco entonces una especie de dialogo entre el cuadro y mi propia experiencia».
“A veces me asaltan esas pinturas y desde ese dialogo voy construyendo mi propia obra. Por ejemplo, el cuadro de “La ronda de noche” de Rembrandt, que aparece cuando veo un coche policía haciendo una ronda de noche en una urbanización”.
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M.S.: – ¿Cómo se desarrolla tu proceso creativo? ¿Cuáles son los materiales más utilizados?

S. del C.: -“La evolución en el arte es como la vida, natural. La pintura representa la vida. El cuadro es una huella de una acción que tiene lugar en el estudio y debe tener la capacidad de mostrar el proceso de lo que se va pensando y creando. La realidad entra desordenadamente en el estudio, en forma de imágenes. La pintura es una forma de pensar el mundo y de situarme delante y dentro de él.
“En los últimos años suelo utilizar lino preparado en crudo, me gusta que se vea la tela. Suele haber un cuadro principal y otros secundarios o bocetos que a veces son posteriores al cuadro principal, son imágenes que forman parte del trabajo global pero que no caben en la escena principal y para esas imágenes utilizo papel o cartón entelado. Pinto casi siempre con óleo sobre lienzo o sobre papel o cartón. En esta exposición también hay un dibujo a lápiz”.
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«EL SUEÑO INACABADO» (2026)

M.S.: -¿En qué momento surge la idea de reflejar a través de una exposición, la situación por la que atraviesan los inmigrantes cuando llegan a Europa? Hay un primer lienzo que abre la exposición, inspirado en una obra clásica “El sueño de Ossian» de Ingres». ¿Por qué has elegido ese cuadro?.
S. del C.: –«A veces me asaltan imágenes de la pintura clásica, escenas de la historia del arte que reaparecen casi como recuerdos propios. Una de las que más me ha acompañado es ‘El sueño de Ossian», de Ingres, pintado en 1813 por encargo de Napoleón y considerado por algunos una temprana obra surrealista. Comencé a trabajar con esa imagen en la mente. A partir de una fotografía de mi madre en una habitación de hotel centroeuropeo, construí una escena aparentemente real: la figura dormida se transforma en mármol y, a su lado, irrumpen los personajes del sueño —una mujer y un soldado de otra época—. En ese punto el cuadro queda suspendido, como si el relato no llegara a completarse. De ahí el título: ‘El sueño inacabado (escena 1ª)‘ «.
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“A partir de esta obra, que da título a la exposición, se despliegan en la sala otras piezas de menor formato, realizadas sobre papel o cartón, que funcionan como desarrollos o variaciones posteriores y complementan el sueño. Son personajes que podrían haber irrumpido en aquella primera escena. Entre ellos aparecen inmigrantes —unos reconocibles, otros invisibles—, soldados y uniformes. Se establece así un diálogo con el pasado que se condensa en un pequeño dibujo a lápiz de los filósofos de la Ilustración, representados sin cabeza, aquellos que imaginaron una Europa libre y justa”.
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“En la primera sala que encuentra el espectador conviven dos grandes lienzos (El sueño inacabado, escena 2ª y 3ª) y tres cartones que muestran distintas secuencias de asentamientos de inmigrantes en la provincia de Huelva. Desde hace algunos años trabajo como profesora en Moguer, Punta Umbría y Aljaraque, lo que me ha permitido un contacto directo con hijos de inmigrantes. De ahí nace mi vínculo tanto con el paisaje como con la realidad precaria en la que viven muchas de estas personas. La exposición recoge las condiciones en las que se asientan estos poblados: sus construcciones improvisadas, sus espacios domésticos y sus gestos cotidianos”.
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SALOMÉ DEL CAMPO PEÑALVER nace en 1961, en Sevilla. Estudias Bellas Artes. Además de pintora es docente y ha desarrollado su formación académica con estudios de doctorado en el programa Artes Visuales y Educación, con un enfoque construccionista (2011). Muy joven, con solo 24 años, ya participa en Exposiciones colectivas:
Como «Ciudad invadida” en el Museo de Arte Contemporáneo de Sevilla (1985-86). Entre los años 1985 y hasta 2019 sus obras han estado presente en más de cuarenta muestras expositivas. En 2019 pudimos ver su obra en el proyecto Aplicación Murillo, en diversas sedes, en Sevilla. Ha realizado exposiciones individuales. En los años 1987-88 en las Galerías de Juana Aizpuru “El Rio Subterráneo”, en Sevilla y Madrid. También en la Galería Pedro Pizarro en Málaga; “Coincidencias” en la
galería Weber Lutgen en Sevilla (2008); Múltiplo de 100, en el CICUS (2015), compartida con Pepa Rubio y Victoria Gil; en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (2021), “Noches y días” y ésta última “El sueño inacabado”, en el Colegio Arquitectos, Sevilla (2026).
La obra de Salomé ha sido reconocida en numerosos certámenes y ha obtenido premios: El Instituto Andaluz de la mujer (2000). La Universidad Internacional de Andalucía, UNIA (2011). El XV Certamen de Utrera (1994). Accésit en el concurso de proyecto de escultura pública a Clara Campoamor (2007).
M.S.: -¿Crees que hay diferencia entre el arte que hacen las mujeres del que hacen los hombres?
S. del C.: -“Los hombres y las mujeres somos tan iguales y tan desiguales como una persona y otra. Creo que no hay un arte de mujeres. Ha habido una represión injusta e injustificable que coartaba la libertad para crear a las mujeres, como una red que les impedía crecer. Esto se ha trasladado de generación en generación y contra eso es contra lo que hay que luchar”.
Una hermosa exposición “El sueño inacabado” de Salomé del Campo. Nos traslada desde«El sueño de Ossian» de Ingres, hasta la dureza de la vida cotidiana en los campamentos de inmigrantes de Huelva. Campamentos integrados por hombres y mujeres supervivientes, que llegan a Europa, después de vivir un infierno durante el viaje. Algunos trabajan, otros resisten y pocos confían, porque cada día se les hace más evidente que el sueño que tenían no se ha cumplido, han despertado.
Pepa G. Jaén es geógrafa, feminista, activista por el clima y fundadora de la Fundación María Fulmen.

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