SE ESTRENA EL DOCUMENTAL «CAYETANA, DUQUESA DE TODOS»

El cine Cervantes de Sevilla ha sido escenario del estreno de ‘Cayetana, duquesa de todos’, que se emitirá en Canal Sur y Netflix, sobre la vida de la aristócrata que rompía todos los moldes. El documental, dirigido por Susana Alonso, ha contado con el beneplácito de su familia y se ha grabado en Liria, Dueñas, en estancias privadas y también en lugares como la Real Fábrica de Tapices. En él se hace referencia a los mundos que centraban la vida de la duquesa, especialmente el cultural, el flamenco, los toros, la realeza y recorre su compleja vida familiar con tres maridos, cinco hijos y una hija. Incluye imágenes inéditas del archivo de la Casa de Alba, recoge decenas de testimonios y hace un retrato muy íntimo de su vida y de sus 88 años de historia y su relación con Sevilla. El documental a cuya «prèmière» han asistido unas trescientas personas entre familiares, amistades y autoridades, se enmarca en los distintos actos programados para conmemorar el Centenario de la duquesa.
El estreno para el gran público está previsto para el 28 de marzo en Canal Sur TV, a las 14,30. Su formato es de tres capítulos, dos de ellos se emiten el primer día y el tercero l siguiente. Desde ese mismo día estará también disponible en la plataforma digital Netflix.
CENTENARIO DE CAYETANA DE ALBA

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Por Anabel Albarrán

Cayetana Fitz-James Stuart, la mujer de nombre interminable que ha reunido el mayor número de títulos nobiliarios de la historia de España e incluso del planeta, nació en Madrid pero siempre sintió un gran amor por Sevilla y la cultura andaluza. En la capital hispalense, donde dispuso de uno de los más emblemáticos palacios de la Casa de Alba, el de Dueñas, se sentía muy gusto y así lo ha confesado siempre. Disfrutaba de la ciudad, de la región, del flamenco, de las ferias, de los toros y era una firme devota de nuestra Semana Santa. A su hermandad, la de los Gitanos, le dejó un importante legado: impulsó la construcción de su nuevo templo financiando gran parte del proyecto y donó, en 1977, a la Virgen de las Angustias el famoso “Manto de la Duquesa”, una de las piezas más emblemáticas de la cofradía. Además, durante años, prestó su casa a la hermandad para albergar las imágenes hasta su sede definitiva.

“Para mí, lo primero después de mi familia es Sevilla; me muero por Sevilla, tanto que voy a descansar al final de mi vida aquí”.
Lo confesó al ABC pero la gente de aquí ya lo sabía pues, a lo largo de su vida, su cercanía fue una constante, hasta el punto de no encajar, como a veces se le criticaba, en el molde clásico de la aristocracia. Pero cuando llegaban las críticas, respondía sin rodeos con frases tan directas como “sois mala gente”, que acababan convertidas en titulares. Su vida pública era pura rebeldía. Aparecía en eventos con estilismos poco convencionales, aunque siempre glamurosos, cambiando de imagen sin pedir permiso a nadie. Y luego estaba su pelo, indomable, casi un símbolo de su carácter. Cayetana siempre prefirió vivir a su manera y hoy, con motivo de que el día 28 de marzo próximo hubiera cumplido 100 años, además de un documental sobre su vida se puede visitar en el Palacio de las Dueñas la exposición “Cayetana. Grande de España”, abierta al público hasta el próximo mes de agosto.

La duquesa fue famosa también por la complejidad de su vida sentimental. En 1947 se casó con el padre de sus seis hijos, Luis Martínez de Irujo, siendo un gran acontecimiento social en la posguerra española. El matrimonio duró 25 años. Cayetana se quedó viuda en 1972 y seis años después, en 1978, sorprendía a su corte al casarse con Jesús Aguirre, un exsacerdote convertido en editor y escritor que falleció de cáncer en 2001. Finalmente, la duquesa celebró el que sería su tercer matrimonio, en Sevilla, en el Palacio de las Dueñas el 5 de octubre de 2011. Se casó por lo civil con Alfonso Díez, en una ceremonia de bastante repercusión mediática y recordada por la imagen de la duquesa bailando sevillanas a la salida. También se le atribuye un romance juvenil con el torero Pepe Luis Vázquez, su primer gran amor.
La duquesa más sevillana era buena amiga de la realeza europea, también de artistas y de estrellas de Hollywood. Frecuentaba a Jackie Kennedy y a Tom Cruise pero no soportaba a Picasso. Su agenda social era inagotable. Cenas privadas, encuentros culturales y fiestas en sus palacios. Con Cayetana, la aristocracia nunca fue aburrida.