Mujeres del Sur

21-M: DÍA DE LA POESÍA

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LA POESÍA, ALGO MÁS QUE VERSOS


Por Paula Gómez Rosado

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Hoy es el Día de la Poesía, no sé si hace falta una fecha en el calendario a modo del 8 de marzo para reivindicar el valor de la poesía, pero sí tengo claro dos cosas:
En primer lugar, que la poesía sigue siendo la hermana pobre de la literatura para editoriales y librerías. Se lee poca poesía, pero es que está excluida de los programas educativos y relegada al último rincón en las campañas y jornadas de todos los organismos oficiales o privados que promueven la cultura. Y lo que no se conoce, difícilmente se puede reconocer y amar.
En segundo lugar, leer poesía tiene varias ventajas, comenzando por la belleza del lenguaje que nos ayuda a conocer, usar y disfrutar más y mejor la lengua. También, en un mundo que nos empuja a una vida acelerada, un poema es un texto corto que se lee con solo unos pocos minutos y, sin embargo, nos da para reflexionar por la profundidad que encierran y, además, también remueve nuestras emociones y, al hacernos sentipensar, nos deja un poso más profundo y duradero que otros textos.
Como feminista, reivindico, hoy y siempre, la poesía escrita por mujeres no para ser leída solo por nosotras, sino por su validez universal. La voz de las mujeres ha enriquecido el lenguaje de la poesía al aportar todo el vocabulario de nuestro cotidiano que difícilmente surgen de boca o pluma de los poetas. Un ejemplo es este maravilloso poema de Victoria Atencia:

Mª Victoria Atencia

“GODIVA EN BLUES JEANS

Cuando sobrepasemos la raya que separa
la tarde de la noche, pondremos un caballo
a la puerta del sueño y, tal Lady Godiva,
puesto que así lo quieres, pasearé mi cuerpo
los postigos cerrados- por la ciudad en vela…

No, no es eso, no es eso; mi poema no es eso.
Sólo lo cierto cuenta
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Saldré de pantalón vaquero (hacia las nueve
de la mañana), blusa del «Long Play’ y el cesto
de esparto de Guadix (aunque me araña a veces
las rodillas). Y luego, de vuelta del mercado,
repartiré en la casa amor y pan y fruta.”

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El conocimiento se ha usado a menudo como poder a preservar, por eso, no es difícil encontrar textos enrevesados con un lenguaje difícil de entender en una primera lectura, tanto en documentos técnicos como en textos literarios. Sin embargo, las mujeres que hemos usado nuestros saberes para compartir y crear alianzas, por ejemplo intercambiando recetas de cocina o juntándose a realizar trabajos de costura, al escribir poesía hemos incorporado, en general, un lenguaje fácil de entender. He aquí un fragmento de Wislawa Szymborska sencillo, asequible y sin embargo, profundo y poético. sencillo, asequible y sin embargo, profundo y poético.

Wislawa Szymborska

PROSPECTO

Soy un tranquilizante.
Funciono en casa,
soy eficaz en la oficina,
me siento en los exámenes,
comparezco antes los tribunales,
pego cuidadosamente las tazas rotas:
sólo tienes que tomarme,
disolverme bajo la lengua,
tragarme,
sólo tienes que beber un poco de agua.
Sé qué hacer con la desgracia,
cómo sobrellevar una mala noticia,
disminuir la injusticia,
iluminar la ausencia de Dios,
escoger un sombrero de luto que quede bien con una cara.
A qué esperas,
confía en la piedad química
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Y lo más importante, tenemos voz propia para hablar de nuestra realidad, de nuestros cuerpos sin idealizarlo ni humillarlo, de nuestra mirada al mundo, con nuestra propia voz. Como ejemplo, este poema de Ángeles Mora.

Ángeles Mora

UNA LACRIMA SUL VISO

Una lágrima rueda en tu garganta.
inútil es que engañes el camino.
Sabes que perderás, que estás perdida,
que el más viejo tributo estás pagando,
el amor a uno mismo.
Esta noche sabrás a desaliento,
olerás a perfumes olvidados,
sentirás cómo muerde el alacrán,
cómo se esconde en los rincones fríos
mientras las mariposas secretean
en torno a las farolas del ocaso.

Una lágrima rueda en tu garganta.
Inútil es que engañes al destino.
Sabes que estás desnuda, que tus pechos
delatan soledad y por tu espalda
un estremecimiento te sacude.
Ahora llorarás sin hacer ruido.
Alguien habrá querido acariciar
tus hombros, en el bar apilarán
las sillas, limpiarán los veladores.
Sabes que estás perdida y te levantas.
Nadie ha secado aún el rastro negro
del rimmel que se corre en tu mejilla.

Y para terminar, la última estrofa de mi poema “Me mueve la utopía”, lo que me lleva a desnudarme en cada verso y a seguir creyendo en el futuro y en la poesía que no deja de ser un espacio compartido por quien escribe para completarse en quienes leen y enriquecen con su mirada lo escrito.

Espero una utopía,
lo sé, no me insistáis.
Y mientras creo en ella
me alejo del horror
o el yo como objetivo
único,
pobre,
frío,
y ando en la dirección
correcta de la vida
con el calor que surge
de la suma de cuerpos
que junto a mí transitan
sembrando a cada paso
semillas de esperanza
para que un día germinen
.

Como decía Guisela López en “Versos con falda”:

Guisela López

“Leemos y escribimos poesía porque es un instrumento para articular nuestro relato sobre el cuerpo, la identidad y la vida”.


Podíamos seguir, pero pienso que con esta muestra es suficiente para invitar a quienes leen a que busquen un libro de cualquiera de las grandes poetas que tenemos la suerte de encontrar en librerías y comenzar a disfrutar de sus páginas con la seguridad de que, como decía Gabriel Celaya “La poesía es un arma cargada de futuro” y el futuro o es feminista o no será futuro, sino un paso atrás.

Paula Gómez Rosado es escritora, profesora jubilada y feminista

Paula Gómez Rosado en Mujeres del Sur:

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