Mujeres del Sur

SÍ MANTILLAS, SÍ MANTONES

ASÍ SE VISTE LA PRIMAVERA ANDALUZA

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Por Maite González Carmona

La mantilla, símbolo de tradición, elegancia y estilo llega a Andalucía por primavera. Es un atuendo cada vez más popular en Semana Santa, distintivo de luto en su modalidad de encaje negro, y marca alegría y festividad en otras muchas celebraciones ya en sus tonos blancos, cremas o incluso de más colores. Este velo de encaje es una prenda tradicional que, junto con los mantones bordados y los trajes de flamenca ponen el sello de nuestras fiestas primaverales y no faltan en el guardarropa de las mujeres. Hablamos demás de prendas que hoy se comercializan allende nuestras fronteras, que son ampliamente conocidas y que han cautivado a personalidades de talla mundial que se han atrevido a usarlas, entre ellas iconos de la elegancia como Jackie Kennedy o Grace Kelly.

La duquesa de Alba y Jackie Kennedy de mantilla blanca en los toros

MANTILLAS Y MANTONES

El mantón de Manila y la mantilla tienen orígenes e historias muy distintas. El primero remonta sus orígenes a China. Originalmente eran pañuelos de seda china con motivos bordados de dragones o pagodas que llegaban a España a través del puerto de Manila, que funcionaba como centro de distribución y comercio hacia México y finalmente a Sevilla. Al llegar a España estos mantones se popularizaron adaptando sus diseños a flores y pájaros y añadiendo flecos. Hoy son inherentes a todas las ferias y fiestas andaluzas.

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La mantilla es mucho más antigua: las más parecidas a las actuales se remontan al XVI y XVII, al Siglo de Oro, cuando se populariza como prenda elegante entre mujeres de distintas clases sociales. En ese momento se usaban tejidos más elaborados, como encajes, y empezaba a adquirir un carácter distintivo español. Se llevaban entonces de color negro pero la influencia de las damas de cortes como la francesa aportaría una mayor variedad tanto en tejidos como en colores y formatos.

El mayor esplendor de la mantilla hay que encontrarlo en los siglos XVIII y XIX, especialmente durante el reinado de Isabel II de España, cuando se convierte en un símbolo nacional y de identidad femenina. Era habitual verla en la vida cotidiana y en eventos sociales, no solo como adorno sino también como elemento cultural. Pero poco a poco, esta vestimenta castiza y tradicional iría perdiendo uso en favor de las modas extranjeras que primero adoptaron las clases más altas, hasta ir poco a poco calando en toda la sociedad.

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A principios del XX apenas se veían mantillas por las calles pues se relegaban a festividades como la Semana Santa y espectáculos como los toros. Precisamente fue la Duquesa de Alba, de la que ahora se celebra el centenario de su nacimiento, quien impulsaría una nueva popularización del uso de este velo. En su empeño por recuperar algunas costumbres españolas, a la duquesa habría que agradecerle la revalorizaría de la prenda tal como hoy la conocemos. Un encaje que desde hace décadas reivindica la moda flamenca andaluza y que en los últimos años cuenta con enorme aceptación entre las influencers en las redes.

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Uno de los actos más significativos de apoyo a la mantilla se celebra el domingo anterior a la Feria de Abril con ocasión de la Exhibición de Enganches en la Maestranza de Sevilla. El evento sirve de pretexto a la agencia de moda y comunicación Doble Erre, -cuya responsable máxima es Raquel Revuelta-, para reivindicar su «Sí Mantilla» de la mano de ‘influencers’ como Rocío Osorno y Ana Gaviño, organizando en horas previas performances de indudable colorido a cargo de modelos vestidas con el encaje blanco en el Muelle de la Sal, junto al Guadalquivir, y su posterior traslado a la plaza de toros. Un desfile callejero acompañado de banda de música que suele hipnotizar a turistas.

Hoy las mantillas, de blonda o de chantilly, siguen siendo una indumentaria elegante que marcan tradición y estilo, y llevan aparejadas una serie de normas protocolarias. La mantilla  negra, asociada al luto, la usan madrinas en las bodas y mujeres el Jueves Santo; la blanca es más festiva, también se utiliza en bodas, incluso en pueden verse también el Domingo de Resurrección y, por supuesto, como hemos señalado, en la exhibición de Enganches de la Feria sevillana. Ambas deben ser llevadas con vestidos sin demasiado escote y que cubran las rodillas y zapatos de medio tacón; mientras que al mantón, tanto de flamenca como de Manila, solo se le pide que vaya a tono con el vestido sea de calle o de flamenca. 

En España, los velos tradicionales son usados libremente por las mujeres siempre como complementos de moda y símbolos de tradición y religiosidad, a diferencia de los velos islámicos opresores que siendo tan tradicionales o más, se imponen por decisiones políticas, religiosas o familiares en países como Irán o Afganistán. Precisamente en el Congreso se han debatido en las últimas semanas iniciativas de distintos grupos -VOX y Junts- que pretendían la prohibición del burka y el niqab en espacios públicos de nuestro país que no han prosperado. Sin embargo esta sugerencia sí se ha llevado a norma en varios ayuntamientos, regiones y países de la Unión Europea alegando motivos de seguridad, dignidad femenina y convivencia. Hoy por hoy y aunque haya quien lo intente, es imposible asemejar los velos obligatorios con los velos libres.

Velos y mantillas en Mujeres del Sur:

https://https://mujeresdelsur.es/la-mantilla-un-velo-rebelde/

https://https://mujeresdelsur.es/si-mantilla/

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https://https://mujeresdelsur.es/el-velo-a-debate-y-2/

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