Mujeres del Sur

EL VESTIDO DE FLAMENCA:

DE ROPA DE TRABAJO A TRAJE DE GALA DE LAS MUJERES ANDALUZAS

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Con las últimas sevillanas aún resonando en el albero del Real de los Remedios, y tras el tradicional pistoletazo de salida dado una semana antes por la de Mairena del Alcor (la feria más antigua de Andalucía (1441), el pulso festivo no se apaga y tras la gran cita primaveral sevillana nuestros pueblos y ciudades entran en una cadena festiva que, casi sin interrupción, recorre la comunidad de oeste a este durante los próximos meses. En todas ellas el traje de flamenca es, además del elemento imprescindible, el hilo conductor de cada una de estos festejos que ahora comienzan.

Por Anabel Albarrán

El traje de flamenca, la mejor gala que una mujer puede vestir en un evento festivo tradicional, se ha convertido en el eje de una industria textil que mueve en el mercado internacional la friolera de unos 400 millones de euros. Hablamos de también popularmente conocido como «traje de gitana», -lo de «faralaes» suena raro- un diseño originario de la Andalucía rural de los siglos XVIII y XIX, habitualmente llevado por las mujeres trabajadoras del campo al tratarse de una prenda cómoda, barata y fresca.

Estas mujeres —muchas de ellas gitanas— se cosían sus vestidos con telas de algodón, ajustados al cuerpo, con volantes en la falda para facilitar el movimiento mientras trabajaban, y así las podíamos ver como vendedoras, tratantes o acompañantes en las antiguas ferias de ganado. La de Abril de Sevilla, que data de 1847, fue un punto clave en la evolución de este modelo campesino: Las mujeres de las clases más altas captaron su comodidad, su gracia y su empaque y no dudaron en copiarlos, aunque impregnado lógicamente con el sello del dinero sus propios diseños y adornos

(Foto: Casa Ana, Centro flamenco)

Con el tiempo, esta moda gitana se fue perfeccionando hasta lograr consolidarse en las ferias próximas al 29, año de la celebración en Sevilla de la Exposición Iberoamericana. Y es ya en el siglo XX cuando el traje de gitana se estiliza y se convierte en una seña de identidad andaluza, en su traje regional. A partir de entonces se ajusta más al cuerpo, se multiplican los volantes y se incorporan complementos como mantones, peinetas y flores en el pelo. Influye también en el apogeo de esta incipiente moda el abaratamiento de las telas industriales estampadas que ponen en voga los lunares en toda Europa y que, en Andalucía, se integran al diseño hasta el punto de convertirlos en su principal icono y rebautizar el modelo también como traje de lunares.

También influyó en la popularidad del traje de gitana el auge que empezaba a adquirir más allá de nuestras fronteras el flamenco como arte escénico, hoy convertido en uno de los productos culturales españoles más exportados, que mueve a su vez entre 3.000 y 6.000 millones de euros anuales a escala mundial. Además, actualmente, buena parte de la «Marca España» y sobre todo de la «Marca Andalucía» se debe al flamenco como arte y a la moda que lleva su nombre.

Tras las ferias de Mairena del Alcor y la de Abril de Sevilla, que son las primeras del año, ya están ultimando sus detalles las del mes de mayo, como Feria del Caballo de Jerez, la Feria de Córdoba y la Feria de la Manzanilla de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz). Para finales de este mismo mes o principios de junio se preparan, entre las más populares, la Feria del Corpus de Granada, la Feria de Marbella y la Feria Real de Algeciras. Ya en plena canícula destacamos la Feria del Carmen y la Sal (San Fernando, Cádiz), la Feria de Almería, las Fiestas Colombinas de Huelva y la Feria de Málaga que dispone de dos recintos, uno de los más grandes de España.

INNOVADOR, MODERNO Y A LA VEZ TRADICIONAL

(Foto: Casa Ana, Centro flamenco)

A diferencia de otros trajes regionales, el de flamenca evoluciona constantemente, creando tendencias y generando una industria relevante protagonizada especialmente por mujeres en tareas de artesanía, confección, diseño y comercio. La «Pasarela SIMOF», que anualmente se celebra en Sevilla y, en los últimos años, también en Madrid, o «We Love Flamenco», son un claro escaparate del poderío de esta moda y del engranaje laboral y social que le acompaña. La provincia de Sevilla, por ejemplo, concentra entre 350 y 450 empresas de moda flamenca que incluyen desde grandes talleres a pequeñas empresas de prêt-à-porter (listo para llevar) y de trabajo artesanal mayoritariamente femenino, a menudo poco visible. Además, en los últimos años han surgido nuevas alternativas de negocio como el alquiler de prendas flamencas o la venta de segunda mano, que aportan sostenibilidad y, por su fuera poco, mayor acceso popular.

Desde Mujeres del Sur hemos acudido a un par de firmas sevillanas especializadas en moda flamenca, «Bagatela» y «Aires de Feria», para conocer de primera mano los factores que influyen en el auge de esta moda tan nuestra. Nos cuentan que en los últimos años, la redes sociales están influyendo notablemente en este impulso, igual que la comodidad de consultar por internet todo tipo de diseño y marcas sin olvidar los consejos de las influencers para las más dubitativas. Así nos lo detalla Celestina, dueña de «Bagatela»:

«Las redes sociales funcionan muy bien. Nosotros este año estamos además en Instagram y Facebook, hemos puesto anuncios en autobuses y mucha gente viene buscando lo que ha visto en internet. Es muy cómodo estar en tu casa viendo y comparando modelos y así llegar luego a la tienda un poco a tiro hecho; o también acudir a un establecimiento determinado porque tiene algo que te convence y te gusta. Y como publicitamos los precios, no hay sorpresas».

LA INDUSTRIA SOBREVIVE A LOS PRECIOS

Sorpresas no habrá pero los precios de la moda flamenca suben como todos lo demás. Por eso, hacer modelos asequibles es una de las principales apuestas del sector. En «Bagatela» llevan años intentando que sus vestidos lleguen a todo tipo de bolsillos, y barajan precios desde 99 hasta 300 euros. En «Aires de Feria» cuestan entre 350 y 550 euros. Si existe la inflación, en la moda flamenca se disimula. Preguntamos a Carmen María, empleada de esta empresa si las ventas han reflejado la subida generalizada de los precios.

«No, para nada», -nos dice-. «Comprar moda flamenca es como un vicio de las mujeres sevillanas que repiten año tras año. Es posible que puedan subir pero se nota poco en la venta».

Sin embargo nos reconoce Celestina, de «Bagatella» que «en el caso de los mantoncillos no funciona igual. Los bordados sí suben mucho de precio. Este año hemos introducido una línea un poquito más económica y se han vendido más que los caros».

SE IMPONE LA COMODIDAD

La industria flamenca se reinventa día a día, sobrevive a la inflación y se adapta a los tiempo. Si este año se han impuesto los lunares pequeñitos –«tipo lentejas»- sobre los estampados, lo que no falla es el patrón de la comodidad. Carmen María, de «Aires de Feria», así lo explica:

«Lo que sí hemos notado muchísimo, incluso en nuestro público más joven, es la comodidad. Nos piden trajes que no pesen, que no se claven en los hombros, que permitan ir al baño… y eso en todos los estilos, canasteros, con volantes, de talle alto, bajo, con más vuelo, menos vuelo… etc. Siempre hay varias tendencias para que todo el mundo pueda llevar su línea», dice.

Lo que empezó como ropa práctica y humilde de trabajo, se ha convertido en una industria capaz de producir riqueza en forma de cientos de millones de euros al año. Tanto dentro como fuera de España, pues Japón se consolida como la segunda potencia mundial en el consumo de esta industria al contar con más de 650 academias de baile y unos 80.000 profesionales. Un mercado clave para la moda flamenca que, solo en Andalucía, genera hasta 120 millones de euros anuales, siendo Sevilla la provincia que lidera las exportaciones con un 50% del total, seguida de Málaga y Córdoba.

Con apenas dos siglos de existencia y a pesar de haber nacido como un error de estampación textil, los lunares ganan la batalla de la fiesta año tras año, se han alzado a la categoría de icono de la moda flamenca y se han atrincherado en negocios con cuentas de resultados nada desdeñables, como en la alta costura. Andalucía, una región agrícola, turística y muy poco industrializada, es la que lidera esta moda tan especial que proporciona trabajo en un 80% a las mujeres. Y es así como cada año, miles de profesionales entre diseñadoras, modistas, patronistas, personal de talleres, administradoras, modelos o comerciantes especializadas asumen el difícil reto de innovar una tradición de siglos sin hacerle perder un ápice de su esencia o de su seña de identidad.

La industria y moda flamenca en Mujeres del Sur:

30 de enero 2026

mujeresdelsur.es/simof-2026/

3 de febrero 2025

https://https://mujeresdelsur.es/simof-2025-2/

30 de enero 2025

https://https://mujeresdelsur.es/simof-2025/

22 de enero 2024

https://https://mujeresdelsur.es/raquel-revuelta/

23 de enero 2024

https://https://mujeresdelsur.es/mujer-eres-flamenca/

18 de enero 2024

https://


29 de enero 2023

https://https://mujeresdelsur.es/volantes/

23 de enero 2022

https://https://mujeresdelsur.es/renace-la-moda-flamenca/

20 de septiembre 2021

https://https://mujeresdelsur.es/la-moda-de-luto-por-lina/

18 de septiembre 2021

mujeresdelsur.es/apoyo-a-la-moda-flamenca/