JOSEFINA MOLINA,

LA CINEASTA FEMINISTA QUE ABRIÓ CAMINOS
Por Nani Carvajal

Cada vez que una mujer dirige una película, lidera una producción o encuentra espacio para contar historias desde una mirada propia, resuena parte de la batalla que Josefina Molina libró durante más de medio siglo en nuestro país. Y es que la historia del cine español y la incorporación de la mujer al mundo audiovisual no puede entenderse hoy sin el trabajo de esta cordobesa (1936- 2026), precisamente la primera mujer que obtuvo el título de dirección en la Escuela Oficial de Cinematografía en 1969 y que hasta su último aliento, el pasado 30 de mayo, se dedicó a ennoblecer el cine patrio.
Cuando Josefina se hizo con su título de directora de cine pese a haber estudiado Ciencias Políticas, España seguía viviendo bajo una dictadura que reservaba a las mujeres un papel subordinado en todos los sectores de la vida. Convertirse en cineasta era entonces una excepción casi impensable. Pero ella lo asumió convencida de poder enfrentarse al reto con una mirada propia centrada en las experiencias, los conflictos y las aspiraciones de las mujeres. Entre ellas, contar las experiencias femeninas con la misma legitimidad que las masculinas.
Su cine se adelantó a debates que décadas después se volverían centrales. En obras como Función de noche (1981), desmontó los mitos románticos y abordó con inusual franqueza cuestiones como el matrimonio, la autonomía femenina, el deseo y las relaciones de poder dentro de la pareja. La película, construida a partir del diálogo entre la actriz Lola Herrera y su exmarido Daniel Dicenta, mostró una intimidad emocional poco habitual en el cine español de la época y se convirtió en una referencia para la reflexión feminista.

Josefina Molina entendió pronto que debía extender también su mirada feminista hacia las desigualdades estructurales que afectaban a las mujeres cineastas y por eso denunció muchas veces la escasa presencia femenina en la dirección, la producción y los puestos de poder de la industria audiovisual, así como las barreras invisibles que dificultaban el acceso de las mujeres a los proyectos y a la financiación. Esa convicción la llevó a participar, hace 20 años, en la creación de la CIMA, de la que era presidenta de Honor, con el objetivo de impulsar a las mujeres del sector audiovisual y desde la que impulsó estudios, campañas y propuestas destinadas a visibilizar la brecha de género y a fomentar una representación más igualitaria en todos los ámbitos de la producción cinematográfica.
La cordobesa fue la primera mujer directora en ganar el Premio Nacional de Cinematografía en 2019. Y con estas palabras recogió el galardón:
“La lucha de las mujeres es una acción transformadora del mundo y de la realidad. Y por muchos palos que nos pongan, esta marcha es irreversible, y el cine será una de nuestras mejores armas”.
Desde esa perspectiva puede leerse su serie Teresa de Jesús , en la que retrata a una mujer que desafió las normas de su tiempo para defender sus ideas y su independencia espiritual. Molina encontró en la figura histórica de la monja de Ávila al personaje que dialogaba sobre la libertad femenina y la capacidad de las mujeres para ejercer autoridad en espacios tradicionalmente masculinos.

OBRAS más conocidas: «Función de noche» (1981), considerada por muchos críticos su obra maestra.
«Teresa de Jesús» (1984), una serie histórica protagonizada por Concha Velasco que se convirtió en un clásico de la televisión española.
«Esquilache» (1988), nominada a los Premios Goya y presentada en la Berlinale.
«La Lola se va a los puertos» (1993). RECONOCIMIENTOS: Goya de Honor (2012), siendo la primera directora en obtenerlo. Premio Nacional de Cinematografía (2019), primera directora en ganarlo. El jurado destacó su papel como referente para varias generaciones de cineastas y Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, entre otros galardones.
.

Los reconocimientos que recibió en sus últimos años, entre ellos el Goya de Honor confirman la trayectoria pionera y la importancia de la obra audiovisual de Josefina Molina. Pero su legado más profundo va más allá de su cinematografía y de sus merecidos galardones, y ha llegado hasta las nuevas generaciones de directoras que han podido desarrollar sus carreras gracias al camino que ella ayudó a construir.
Medio siglo después de que Josefina Molina se convirtiera en una pionera de la dirección cinematográfica en España, las mujeres han ganado presencia creciente en el audiovisual, aunque los datos recientes muestran que la igualdad todavía no se ha alcanzado. Según CIMA, las mujeres representan el 38% de los profesionales del largometraje español -Dirección Producción, Guion, Montaje, Dirección artística, Vestuario, Maquillaje y peluquería, Sonido, Dirección de fotografía, Efectos visuales, Composición musical, Producción ejecutiva, Jefaturas de equipo y otras categorías técnicas- y siguen estando infrarrepresentadas en numerosos puestos de decisión y creación, además de trabajar con presupuestos inferiores a los de sus colegas hombres.
La situación es similar en Producción donde representan aproximadamente el 31% de las productoras de largometrajes en España. En Producción Ejecutiva y otros puestos de decisión económica, la representación sigue lejos de la paridad.
La obra de Josefina Molina representa una lucha constante por abrir espacios para las mujeres en una industria que durante décadas les negó el acceso a los puestos de creación y liderazgo y con su mirada feminista nos demuestra cómo las imágenes cambian la forma de verse que tiene una sociedad. Se nos fue una grande del cine, una gran mujer y una mejor feminista. D.E.P.
Nani Carvajal es directora y editora de Mujeres del Sur