Mujeres del Sur

¿Y SI VUELVE A PASAR?

CEUTA: LA IMPOSIBLE NORMALIDAD

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A fecha de hoy, 13 de agosto de 2026, la situación tanto interna como sociopolítica de Ceuta es especialmente tensa, y no solo por la crisis migratoria de las últimas semanas. A esta grave preocupación hay que añadir por un lado, la continúa reivindicación de Ceuta y Melilla avivada esta vez por el ministro de Justicia marroquí y por otro, la amenaza a través de las redes sociales de que la invasión masiva de inmigrantes en su mayoría jóvenes y niños de finales de julio vuelva a producirse. Todo ello en el marco de una ciudad desbordada por la presencia de entre 7.000 y 9.000 personas en situación irregular -aproximadamente el 90 % de quienes entraron hace quince días han regresado ya a Marruecos- siendo unos 2.500 menores y otras 2.500 susceptibles de solicitar protección internacional para las que se han iniciado ya unos 400 expedientes.

Por Sara lagos

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Todo eso ayuda a entender los testimonios especialmente duros que recogen los medios entre el vecindario de la ciudad autónoma. El miedo y la pérdida de control siguen presentes en la vida cotidiana de una población que, en apenas unas horas, duplicó su número de habitantes y fue testigo de una entrada masiva de decenas de miles de personas-se habla de 90.000- y de un descontrol fronterizo por la parte marroquí que no era la primera vez que se producía. La capacidad de acogida de la ciudad ceutí se vio absolutamente desbordada y la situación precaria de los miles de menores no acompañados que escaparon del país vecino hizo sonar todas las alarmas nacionales e internacionales. La trepidante aventura migratoria se ha cobrado la vida de casi un centenar de jóvenes, la mayoría todavía sin identificar.

Inmigrantes llegados masivamente a Ceuta (30/7/2026)

El 30 de julio en Ceuta llegaron a cerrar temporalmente bares, restaurantes y tiendas del centro por la situación de extrema peligrosidad en las calles. Los comercios y servicios públicos se vieran directamente afectados y entre sus habitantes se instaló una percepción bastante extendida de desbordamiento y abandono institucional. Hoy, algunos testimonios de residentes describen una mejora de la situación respecto a los primeros días de la crisis, pero alcanzar la normalidad ciudadana sigue siendo muy complicado todavía por las condiciones precarias en las que malviven esas miles de personas al tiempo que las administraciones intentan alojarlas y gestionar su eventual retorno o traslado a Marruecos. El Defensor del Pueblo ha abierto una actuación de oficio por la grave situación humanitaria desatada.

LA VISITA DE MARLASKA

Fernando G. Marlaska a su llegada hoy a Ceuta

El ministro de Interior, Fernando Grande Marlaska, ha vuelto a Ceuta para evaluar la situación dos semanas después de la entrada masiva. Se ha reunido con el delegado del Gobierno y con los mandos de Policía Nacional y Guardia Civil, y posteriormente con el presidente de la ciudad, Juan Vivas. El objetivo declarado es coordinar la respuesta y analizar tanto la seguridad fronteriza como la situación de las personas que todavía permanecen en la ciudad, pero hasta el momento la visita no se ha traducido en un nuevo paquete de medidas para paliar la crisis.

El ministro ha hablado sobre todo de refuerzo del control y de preparación eficaz ante otra posible entrada masiva para la que dice «estar preparado». Asegura que se están monitorizando las redes sociales y los distintos movimientos ante las llamadas que circulan en Marruecos para intentar repetir la entrada. En eso ha sido contundente:

«No hay sitio en España, ni en Ceuta, ni en Melilla ni en el resto de ciudades españolas, para quienes entren irregularmente y violentando la ley.«

En definitiva, el mensaje del ministro, que dice preparar un plan urgente de expulsiones, es que «la frontera está bajo control, estamos preparados para que no vuelva a ocurrir y trabajamos para resolver la situación de quienes todavía permanecen aquí.»

LA CRISIS MIGRATORIA

Juan Vivas, presidente de la Ciudad Autónoma de Ceuta

Pero las palabras del ministro no convencen a una parte importante de ceutíes y tampoco ofrecen una solución rápida y completa para quienes ya están dentro de Ceuta desde el día 30 del mes pasado. De ahí que el presidente Vivas exija un mando único para coordinar la crisis y agilizar los procedimientos mientras sigan estando miles de personas en una situación tan complicada.

Las autoridades ceutíes exigen blindar la frontera, más efectivos de Policía Nacional y Guardia Civil, más medios materiales y nuevas infraestructuras para impedir que vuelva a producirse otra entrada masiva. También quieren una mayor implicación de Frontex, Europol y la Agencia Europea de Asilo, al ser el paso fronterizo de Ceuta también frontera exterior de la UE.

Juan Vivas, Pte. de Ceuta

La gravedad de los acontecimientos ha despertado el debate sobre la inmigración irregular en las conversaciones vecinales de la ciudad. . La prioridad es resolver cuanto antes la situación de quienes malviven por las calles, parques y playas de la ciudad. Vivas quiere acelerar la reagrupación familiar de los menores marroquíes con la colaboración de Marruecos, y que quienes entraron irregularmente y no tienen derecho a permanecer en España sean devueltos a sus países de origen. Pide también un mayor despliegue del Ejército y se ha sentido algo más satisfecho después de reunirse ayer con Margarita Robles, la ministra de Defensa, y comprobar que también define lo ocurrido como un problema de integridad territorial, y no simplemente como una crisis migratoria convencional.

La sensación dominante en la ciudad es de desbordamiento y hay también quienes han intentado convertir, con poco respaldo, lo ocurrido en un enfrentamiento étnico o religioso, una especie de «guerra» entre «españoles» y «marroquíes». Pero el fondo del asunto no se decanta en el racismo ni en el enfrentamiento entre la población de la ciudad tal como aseguran quienes representan a miles de personas de origen marroquí que llevan décadas viviendo en Ceuta, pues estas son las primeras en expresar su preocupación porque la llegada masiva e irregular desde Marruecos provoque confusión y sean metidos en el mismo saco quienes disponen de residencia y empadronamiento desde hace décadas y contribuyen a la prosperidad de la ciudad y quienes acaban de llegar violando las fronteras.

Protesta hoy en Ceuta ante el ministro Mrlaska

Y es que entre la población ceutí hay más coincidencia que divergencias no solo en criticar la reacción insuficiente del gobierno, sino también en torno a lo que se está viviendo en la ciudad y lo que pudiera pasar de nuevo:

«No podemos asumir otra llegada masiva» y «Estos chavales no pueden dormir en la calle.»

LA AMENAZA MARROQUÍ

El ministro de Justicia de Marruecos, Abdellatif Ouahbi, sigue reclamando la soberanía de Ceuta y Melilla

La crisis política, migratoria, humanitaria y de seguridad que está atravesando Ceuta estos días no la colocan en situación de conflicto armado o de inmediata pérdida de soberanía, como se pudiera pensar en el exterior, pero la reaparición pública de la reivindicación marroquí sobre la ciudad y también sobre Melilla, ha desatado las alertas: el ministro de Justicia de Marruecos, Abdellatif Ouahbi, recientmente mentó la bicha al afirmar en una entrevista que su país sigue reclamando la soberanía de Ceuta y Melilla.

Lo cierto es que, a día de hoy, las autoridades ceutíes están convencidas de que el problema sobrepasa el control de la frontera, algo sobre lo que no opina lo mismo el ministro Marlaska que en esta su segunda visita a la ciudad norteafricana tras la «entrada masiva», como considera que hay que llamar lo que para mucha gente ha sido «una invasión», ha preferido quitarle importancia y mantener la cooperación con Rabat mientras refuerza los pasos fronterizos, en lugar de entrar públicamente en una escalada diplomática con el país africano.

Pero la vulnerabilidad estratégica de Ceuta exige una solución permanente y en la ciudad lo saben. El presidente Juan Vivas insiste en arrancar un mayor compromiso europeo porque lo tiene claro: solo desde Europa se puede ejercer la suficiente presión ante Marruecos ahora que el reino alauita cuenta con el apoyo de Donald Trump. Para Vivas, igual que para buena parte de la población ceutí, el problema no se acabará cuando regresen los últimos migrantes a Marruecos.

La crisis migratoria en Ceuta en Mujeres del Sur:

13 de agosto de 2026

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3 de agosto 2026

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