
.
«SANTA ANA Y SUS TRES MARIDOS, TRES HIJAS Y SIETE NIETOS«
.
Por Macarena Carvajal

El sábado 29 de agosto, el último sábado del mes, se celebra en los santuarios de santa Ana en Bretaña el llamado “Gran perdón de santa Ana”. Es una fiesta muy especial para muchos bretones que consideran a la madre de la Virgen “mamm gozh ar vretoned”, es decir, la abuela santa. El culto a la santa está muy vinculado a Francia y en especial a la región bretona. Los antiguos celtas que poblaban Bretaña ya daban culto a la diosa Anu, la encargada de la prosperidad y la fertilidad. Luego el cristianismo asimiló la figura de la diosa con santa Ana

Pero ¿cuál es la historia de esta santa mujer que no aparece mencionada en ninguno de los evangelios canónicos? Lo que se conoce sobre su vida, incluso su nombre, está basado en los Evangelios apócrifos del siglo II, no admitidos por la Iglesia Católica.
Cuenta la leyenda que santa Ana era natural de Belén, sus padres fueron Estolano, pastor de ovejas y Emerencia y su linaje se remontaba hasta el rey David. Cuando murió la santa en el siglo I, parece que sus restos fueron llevados a Marsella y de allí trasladados a la ciudad bretona de Apt, donde sus reliquias encontraron refugio frente a las invasiones bárbaras, apareciendo milagrosamente a la luz en el 729, reinando el emperador Carlomagno.
En el siglo IX, el monje y teólogo de la Abadía de saint German en Borgoña, Haymo de Auxerre, expuso formalmente la teoría de la compleja genealogía de santa Ana y de sus descendientes. Más tarde, a partir de un conjunto de hagiografías reunidas por Jacobo de la Vorágine, obispo de Génova, se elaboró un relato de la vida de la santa, basada fundamentalmente en los Evangelios apócrifos, los escritos de Haymo de Auxerre y otros textos medievales.
Con este relato el culto a santa Ana alcanzó una enorme popularidad y se desarrolló más ampliamente a comienzos del siglo XV, cuando una religiosa francesa reformadora de la orden de las Clarisas, Colette de Corbie, afirmó haber tenido visiones místicas de la santa, sus maridos y sus hijas.
Toda esta historia se conoce con el nombre de la “leyenda dorada” o también como “la Santa parentela” y su base se encuentra en lo que llamamos el trinubium, es decir, la tradición de que Ana se había casado tres veces y había tenido tres hijas (las Tres Marías), cada una de ellas llamada María y con padres diferentes. Así lo podemos leer en el escrito de Jacobo de la Voràgine:
“Anna solet dici tres concepisse Marias,
Quas genuere viri Joachim, Cleophas, Salomeque.
Has duxere viri Joseph, Alpheus, Zebedeus.
Prima parit Christum, Jacobum secunda minorem,
Et Joseph justum peperit cum Simone Judam,
Tertia majorem Jacobum volucremque Johannem”.
El relato es el siguiente:
Santa Ana primero se casó con Joaquín y tuvieron a la Virgen María. Pero la santa enviudó y entonces se casó con Cleofás, naciendo de este matrimonio, María Cleofás. Al poco tiempo volvió a enviudar y esta vez se casó con Salom con quien tuvo a María Salomé.
De esta manera quedaba explicada la existencia de las santas mujeres citadas en los Evangelios y que no serían otras que las hermanas de la Virgen: María Cleofás que se casó con Alfeo y tuvieron cuatro hijos, Santiago el Menor, Judas Tadeo, Simón el Zelote y José Barsabás y María Salomé que se casó con Zedebeo y tuvieron dos hijos Santiago el Mayor y Juan Evangelista. Con ello se daba respuesta al llamado “problema de los hermanos de Jesús” y se justificaba también la estrecha unión de Jesús con sus apóstoles, pues cinco de ellos eran sus primos.
La tradición del triple matrimonio de santa Ana fue un tema recurrente en el arte a lo largo de los siglos, inspirando numerosas obras medievales y renacentistas.


En pintura destaca este retablo pintado en 1490 por Derick Baegert donde puede verse a la familia completa de santa Ana. Son 25 las personas relacionadas con la santa.

Aparecen indicados los nombres de cada personaje. En el centro la Virgen María con el niño Jesús y detrás, san José. A su alrededor la santa y sus tres esposos, las hermanas de la Virgen con sus maridos y sus hijos, santa Isabel, prima de la Virgen, con su esposo y su hijo Juan el Bautista, la hermana de santa Ana, Esmeria, con su esposo y su hijo y los padres de la santa.
El culto a las tres Marías se desarrolló mucho en Francia y en particular en Bretaña a lo largo de la Edad Media y el Renacimiento. Existen gran cantidad de representaciones artísticas de la familia de la santa, como por ejemplo, estas tres esculturas de “la parentela” en ciudades francesas.



Pero la Iglesia católica nunca reconoció esta historia oficialmente y fue prohibida tanto en el arte como en cualquier manifestación religiosa, durante la celebración del Concilio de Trento. El pintor español Francisco Pacheco, suegro de Velázquez, decía en 1649: “En un tiempo estuvo muy válida la pintura de Santa Ana acompañada por sus maridos, sus hijas y sus nietos, pero ya no lo aprueban los doctores de la Iglesia”.
El Concilio de Trento desechó la leyenda de los tres matrimonios de Ana, y a partir de entonces el tema del trinubio y la parentela se pintó muy raramente, aunque el grupo limitado de las familias de Santa Isabel y los primos Jesús y Juan Bautista, siguió en uso. Santa Ana es representada a partir de entonces con la Virgen y el Niño, es la llamada santa Ana trinitaria.




Para terminar, no quiero dejar de mostrar un ejemplo escultórico español. Es el precioso relieve de la Santa Parentela con 15 personajes, que se encuentra en la iglesia de los Dominicos en Pamplona, fechado en 1561 y esculpido por Miguel Espinal.

¿Por qué decidió la Iglesia eliminar a la “Santa parentela”? De Santa Ana, matriarca de una gran familia a Santa Ana, madre de María y abuela de Jesús hay un concilio de por medio, el de Trento, y una Reforma posterior que impulsó una representación más depurada de las imágenes de culto para «evitar confusiones o datos dudosos». Sin embargo, el arte no se puede borrar en un Concilio. Las representaciones de la familia de santa Ana han quedado en los museos para la posteridad.
Macarena Carvajal es profesora jubilada de Historia y Geografía y traductora de ruso.
Macarena Carvajal en Mujeres del Sur:
https://https://mujeresdelsur.es/somos-mujeres-del-sur-2/