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VUELVE A CASA Y RECLAMA ELECCIONES LIBRES Y DEMOCRÁTICAS
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.-«Estoy aquí. Con ustedes», dijo en redes y apareció en el santuario de la Divina Pastora, en el estado Lara, donde fue recibida por simpatizantes.
.-El regreso ha sido coordinado con los gobiernos de Estados Unidos, Panamá y Colombia. Su futuro es incierto aunque no se descartan elecciones en 2027.

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Tras casi once meses fuera de Venezuela, la líder opositora regresó a su país entre abrazos, banderas y gritos de libertad. Su vuelta es una historia de resistencia política, del coste personal de desafiar al poder y de una sociedad que sigue reclamando el derecho a decidir su futuro.
Fue ayer domingo 25 de octubre cuando, de forma sorpresiva, María Corina Machado volvió a su país. La dirigente opositora reapareció en el santuario de la Divina Pastora, en Barquisimeto, estado Lara. Allí, entre abrazos, teléfonos levantados y voces emocionadas, pronunció cinco palabras que condensaban meses de ausencia y una larga lucha política:
«Estoy aquí. Con ustedes».

Miles de personas salieron a su encuentro durante el recorrido hacia Caracas. Banderas venezolanas, bocinas, lágrimas y gritos de libertad acompañaron su vuelta, porque para quienes la esperaban, su regreso significa la posibilidad del cambio político y el regreso a la democracia igual que demanda buena parte de la población venezolana.
La vuelta de Machado refleja también la fuerza de una mujer que se negó a rendirse, la obstinación de quien ha desarrollado buena parte de su trayectoria política en un país marcado por la confrontación y la persecución por ser oposición hasta el límite de inhabilitarla sin ninguna garantía jurídica.
EL COSTE DE DESAFIAR AL PODER
En diciembre de 2025, Machado salió clandestinamente del país para viajar a Oslo, donde recibió el reconocimiento del Premio Nobel de la Paz. Su ausencia se prolongó durante meses. Según las informaciones publicadas por agencias internacionales, su equipo denunció varios intentos fallidos de regresar antes de que finalmente consiguiera hacerlo este fin de semana.
MARÍA CORINA MACHADO, ingeniera industrial de formación y dirigente opositora, llevaba tiempo enfrentándose a obstáculos políticos que terminaron por impedirle presentarse a las elecciones presidenciales de 2024, tras ser inhabilitada por la dictadura de Maduro. Se acordó entonces respaldar a Edmundo González Urrutia, como candidato al no poderse presentar ella. Según las actas electorales recopiladas y examinadas por observadores independientes, González Urrutia ganó los comicios, pero el Gobierno venezolano negó ese resultado y proclamó vencedor a Nicolás Maduro, quien se mantuvo en el poder hasta el 3 de enero pasado, momento en que se produjo su «extradición» por parte del gobierno de los EEUU, siendo llevado junto a su esposa a Nueva York -ambos permanecen detenidos en Brooklyn- para ser juzgados por narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína a Estados Unidos y delitos relacionados con armas.
Aunque la condición de mujer de Corina Machado no la sitúa por encima de la crítica política que debe basarse en sus criterios, decisiones y alianzas, sí hay que reconocerle el coste no solo político sino también personal que ha supuesto para ella mantener sus posiciones en un país sin garantías democráticas: ha sufrido persecución política y exilio. Ahora regresa a una tierra de la que salió en circunstancias difíciles y a una sociedad que la ha recibido con muestras multitudinarias de apoyo.

Su vuelta puede significar un momento significativo para el recorrido democrático de Venezuela, tras años en los que se forzó la migración de millones de personas, se agudizó la crisis económica, la seguridad y se confiscaron derechos a su ciudadanía. Padres, hijos, madres… familias separadas que han tenido que reconstruir sus vidas en otros lugares y que en España se cuentan por millones.
Machado llega convencida de que pronto se podrán convocar elecciones y obviamente espera ganarlas. Pero Delcy Rodríguez sigue al frente del Gobierno por decisión de Donald Trump quien, por cierto, no ha querido pronunciarse todavía sobre la vuelta de Corina aunque todo indica que la aprueba y permite. Machado tiene una gran tarea pendiente y muchos frentes abiertos, siendo el principal acometer la reforma de las instituciones para garantizar los derechos de la ciudadanía y la limpieza electoral. De momento la incertidumbre sigue envolviendo al país caribeño pero el miedo a la represión y al castigo ha empezado a disolverse.
Mujeres del Sur