LA CARA AMABLE DEL FEMINISMO
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.– Es profesora jubilada de la Universidad de Huelva, especializada en Antropología de Género. Buena parte de su vida y de su trabajo lo ha dedicado a las mujeres.
.- Sus colegas antropólogas la definen en un libro (1) como «una mujer optimista, luchadora, femenina, feminista, inquieta, buena persona, alegre y muy trabajadora».
.-Ella se dice «italobelga en España». Nació en Charleroi (Bélgica, 1950), es hija de padres italianos y llegó a Andalucía para casarse (Sevilla, 1980). Desde hace 20 años reside en Aljaraque (Huelva).
.-Muy crítica con los conceptos y políticas de identidad de género porque, dice, nos conducen a un «postfeminismo inadecuado», Alida Carloni es defensora de lo que ella llama el feminismo de la «equivalencia», más perfeccionado que el de la igualdad.
Por Nani Carvajal

Habría miles de formas de empezar una entrevista con Alida Carloni, la mujer de las mil caras, pero a mí, desde que la conocí en los 80, me pareció que simbolizaba esa imagen amable del feminismo que siempre he querido ver en las mujeres. Ahora que me toca presentarla me pregunto lo mismo que Lenin nada más triunfar la revolución rusa, ¿Por dónde empezar? Y estas son las propuestas que se me ocurren:
1ª: Alida Crloni llegó a Sevilla hace 46 años, cuando todavía era italobelga por ser sus padres italianos y haber nacido en Bélgica (Charleroi). Sin embargo, a la capital hispalense se trajo una mochila francoitaliana y una maleta francófonobelga, convirtiéndose al casarse, por amor, en una hispanofrancoitalobelga. Posiblemente la única de su especie que hoy conservemos en Andalucía.
2ª: Si hay alguien que sabe levantarse y superar las situaciones más difíciles que le reporta la vida, incluida la hemiplejía, es la profesora Alida Carloni Franca, de origen belga y residente en Aljaraque (Huelva), desde hace dos décadas. Se trata de una brillante profesora de la Universidad onubense, doctorada en Antropología por la de Sevilla, cuya vida se topó una vez, cuando menos lo esperaba, con la mala suerte de sufrir un accidente de tráfico de esos tan leves que a los tres días te dejan paralítica de medio cuerpo. Sucedió en 2001, en un ceda el paso y de la manera más tonta. Desde entones, su cuerpo, menudo pero bien formado, se ve año tras año tatuado con las marcas de un sinfín de operaciones, complicaciones y rehabilitaciones. Claro que nada comparado a lo que es llegar de Bruselas, donde llueve 200 días al año y hace una temperatura media de 10º, y entrar a vivir, aunque fuera por amor, en un pequeño apartamento del emblemático Barrio de Santa Cruz de Sevilla, en el que se alcanzaban los 20, 30, 40 grados o más, un día sí y otro también, desde febrero a noviembre, en una década especialmente seca como fue la de los ochenta y sin que aún se hubiese puesto de moda el aire acondicionado. Pues ella también sobrevivió. Y además sacó su plaza de docente, aprendió a conducir, investigó sobre las mujeres andaluzas y las de otras partes del mundo, publicó, hizo radio, dio conferencias, viajó a la India… y hoy, ya jubilada, en su casa en la que vive sola y recibe a sus amistades y a su querida hermana, Milena, residente aún en Bélgica, está escribiendo un libro sobre «El Lute» ¿Se acuerdan?

3ª: La Antropología y el Feminismo tienen que darse la mano en algún punto y Alida Carloni es uno de ellos. Se podría decir que es una mujer confluencia, de esas que esparcen su visión feminista por todos los rincones de la vida y que impregnan de igualdad tanto sus clases en la Universidad, como sus estudios científicos, sus conversaciones cotidianas e incluso la forma de indicar su dirección a un taxista. Las mujeres han sido para ella un eje sobre el que dar vueltas y pensar desenmascarando injusticas, contradicciones e incluso axiomas científicos.
4ª: Tengo una amiga que desde que se inventó el whatsap, me desea a diario las buenas noches, que descanses bien, por medio de una foto, un dibujo, una caricatura, pintura o ilustración… que yo no sé de dónde saca pero que no repite así pasen los años. Es una mujer tan sencilla como increíblemente original que se llama Alida Carloni Franca. Antropóloga especializada en género, italobelga…. y no sigo porque ya se saben el resto.

Podría seguir así hasta casi el infinito presentándoles a una mujer tan completa y diversa a la vez como Alida Carloni, pero me paro aquí porque, personalmente, a mí me gusta esta última que acabo de narrarles. La de la amiga que cada noche se acuerda de ti. La que a pesar de tantas horas de hospital, UCI e intervenciones, sigue acordándose de ti. La que, llueva, truene o relampaguee, vuelve a su cita nocturna e incluso diurna, con sus buenos deseos para ti. La de la palabra empática, la que intenta comprenderte en cualquier cosa que plantees, la que jamás te deja tirada, la que no es capaz de pronunciar una palaba más alta que otra aunque le partan el corazón, la del buen gusto y piel blanca decimonónica, la que alterna melena rubia con moño francés… la que no tiene un pelo de tonta.
FEMINISMO DE LA EQUIVALENCIA

Para no llamarnos a engaños a engaño, Alida Carloni prefiere hablar de el «feminismo de la equivalencia» en lugar del clásico feminismo de la igualdad: «Por naturaleza no seremos nunca iguales los hombres y las mujeres, por eso me parece más preciso el término de equivalencia, aunque conserve las mismas connotaciones o se sobreponga al de igualdad«, aclara.
Llegó al feminismo muy joven, cuando estudiaba en la Universidad Libre de Bruselas. Al aterrizar en Andalucía, Alida Carloni tenía ya claro que su objetivo como antropóloga era el estudio de la mujer andaluza y española por extensión. Pero lo primero que comprobó, a cinco años de de la muerte de Franco, es que aquí íbamos muy rezagadas con respecto a las mujeres europeas en cuanto a derechos y libertades. Por eso tomó contacto con los grupos de mujeres de la época en Sevilla, entre ellos el Grupo 7, del que formaban parte feministas históricas de la talla de Carmen Jiménez, Margarita Aizpuru o Pilar Troncoso, y que defendían planteamientos globales y radicales de liberación de la mujer.
Alida Carloni: –«La obra ‘El segundo sexo’ de Simone de Beauvoir marcó entonces para mí las líneas básicas de la libertad económica y política de las que se derivarían el resto de reivindicaciones personales y sociales de las mujeres«, dice como histórica defensora del feminismo, muy crítica con las políticas de identidad de género. «Creo que debemos de seguir luchando para conseguir la igualdad, fundamental para las mujeres sobre todo en los aspectos económicos y políticos. Pero no tenemos por qué imitar a los hombres ni tampoco borrarnos» .
Con su peculiar habla donde la erre no se pronuncia, Alida Carloni asegura que muchas de las política feministas que se ha venido haciendo en nuestro país en los últimos años están reduciendo la lucha por la igualdad a un debate de género «lo que nos acerca a un postfeminismo inadecuado«, asegura.
MATRICENTRISMO Y SORORIDAD

–Mujeres del Sur: ¿Hay una forma feminista de entender la Antropología?
A.C.: –«Sí, y de entender toda las culturas patriarcales que existen en el mundo, por diferentes que sean. La Antropología debe servir para reflexionar sobre la esencia de la vida y a mi siempre me encantó descubrir el importante papel de las mujeres en las sociedades primitivas y arcaicas. De ahí vino mi interés por la cultura de las mujeres que empecé a investigar desde la llamada Antropología del Mediterráneo, pero después empecé a centrarme en España y finalmente en Andalucía, donde me fascinó la vida en los corrales de vecinos aunque cuando los conocí, ya quedaban pocos.»
M.S.: -¿Qué descubriste sobre las mujeres en los corrales de vecinos que estudiaste?
A.C.: –«Descubrí el matricentrismo. La madre, la mujer como figura central en la constelación del hogar y sobre la que todo pivota. Y también la sororidad entre ellas, generalmente marcada por todo el circuito de servicios, algunos más organizados, otros más informales. Los corrrales tenían su casera, su portera, su autoridad moral, sus mujeres de «vida alegre» e incluso su ditera, una prestamista dentro del corral, figura hoy ya desaparecida». (2)

«DE MUJER A MUJER»
Carloni no sólo ha llevado su Antropología feminista o de género a los corrales sevillanos, también a las minas de Huelva e incluso más allá de nuestras fronteras a países como Perú, Senegal o India. Con la Fundación Vicente Ferrer mantiene desde hace años una estrecha vinculación que llevó al filántropo y cooperante español a visitar la Universidad de Huelva el 22 de mayo de 2001, cuando acudió al campus para ser investido doctor honoris causa por su labor humanitaria en la India:
A.C.: –«Me interesó mucho su apoyo a las mujeres indias, a las intocables, a las que no pueden alimentar a sus hijos o se ven obligadas a dejar a sus hijas a merced de la prostitución. En unas vacaciones de verano me fui a la India para verlo pero, pese a estar a 30 kilómetros de él, no pudimos encontrarnos. Al volver a España le escribí a su Fundación en Barcelona explicándole que seguía muy interesada por todo lo relacionado con su ayuda humanitaria especialmente hacia las mujeres. Le conté que por mi parte había trabajado antes con mujeres de Urubamba y me envió una invitación para visitar la sede de la Fundación en la India durante una semana, que se convirtió finalmente en un mes. Vicente Ferrer murió en 2009 en Anantapur, pero antes tuvo tiempo de venir a Huelva y conocer también nuestra actividad antropológica».
Alida Carloni ha trabajado mucho para la Fundación Vicente Ferrer. Uno de sus programas que lleva por título «De mujer a mujer» ha contribuido a combatir la discriminación que padecen las mujeres indias desde antes de nacer y la violencia de género que sufren. Con ocasión de la celebración de los 25 años de la Fundación en España, Alida recibió un reconocimiento oficial por ese programa.
OBLAMA: En su libro sobre las mujeres intocables de la India profunda, Alida Carloni estudia los «shaghams» de Anantapur y cuenta la vida de Oblama, un ejemplo de lucha por los derechos de las mujeres y la liberación de la esclavitud a que se ven sometidas en la India por el sistema de castas imperante. Oblama creó una asociación, un Sangham, junto a otras 15 mujeres y ahora, veinte años después es la encargada de enseñar a otras a liderar este tipo colectivos. (3).
EL ACCIDENTE
M.S.: ¿Hubo un antes y un después del maldito ceda el paso?
A.C.: –«Sí, claro. Como resultado del accidente y de la hemiplejia posterior me vi obligada a permanecer en cama durante un año y a interrumpir mi vida cotidiana y profesional. Fue en 2001. Eso afectó a mi trabajo de campo y a mis programas en la India. Pero la vida sigue y después de mucha rehabilitación pude incorporarme a la Universidad y volver a mis clases. Escribo, dirijo tesis… me reinvento cada día».
TRISTES TRÓPICOS: Siempre le gustó investigar los distintos formatos de la docencia y no dudó en crear, como nuevo ámbito de trabajo, una radio universitaria que extendió a las 214 maestras de la Antropología española bajo el nombre de «Tristes Trópicos», en homenaje a Levy Strauss fallecido unos años antes. Era un programa semanal de cuyo desarrollo y temas se encargaba el alumnado. Cada programa era presentado por cinco o seis estudiantes que en una tutoría previa preparaban el guion junto a la profesora. En cada uno de los programas se entrevistaba a representantes del profesorado o de la administración de la propia universidad o de otras.
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HOMENAJE A EDGAR MORIN


Veinte años después del accidente, con secuelas o sin ellas y entre operación y operación, Alida Carloni se traía a Huelva a uno de los «padres» del pensamiento del siglo XX: el filósofo francés Edgar Morin, quien fue nombrado doctor honoris causa de la Universidad onubense (2019), justo cuando cumplía 100 años. Alida, buena conocedora de su obra, se encargó del homenaje que contó con un libro colectivo sobre la figura del pensador editado por el Servicio de Publicaciones de la institución.
«MATAR AL LUTE»

Pero la última reinvención de Alida Carloni sigue un derrotero bien diferente. Lo pregunté al principio: ¿Se acuerdan de aquel «quinqui», que se convirtió en el delincuente más buscado y temido en España durante los años 60 y 70, famoso por sus espectaculares fugas, entre ellas tirarse de un tren en marcha en 1966? Sí, «El Lute», Eleuterio Sánchez, al que conocimos a raíz de un atraco a mano armada en una joyería de la calle de Bravo Murillo de Madrid, -del que él siempre se declaró inocente-, en el que murió asesinado un vigilante de seguridad, y por el que fue condenado a muerte aunque le conmutaron la pena y finalmente fue indultado en el 81. Bien, pues ese es el personaje que en estos momentos centra la atención de nuestra antropóloga:

A.C.:-«Lo conocí a través de un compañero interesado por la figura del famoso expresidiario que me planteó la posibilidad de traerlo a la Universidad para que diera una conferencia. Al principio mantuve un poco de recelo y quise que me lo presentara antes de tomar cualquier decisión. Organizamos un encuentro en la ciudad donde ahora vive, Niebla, cercana a Huelva, y que además yo conozco muy bien porque ahí realizamos un trabajo de investigación sobre la inglesa de principios del siglo pasado, Elena Whishaw (4). El tipo me dejó fascinada y pensé que podría escribir algo sobre su biografía antropológica que no cronológica porque ya la ha escrito él. Y en ello estoy».
Alida se reinventa merced a su tenacidad, su optimismo y su voluntad. Es de las que ven el vaso medio lleno. Ahora está decidida a «matar» al Lute «porque, explica, es un personaje inventado por el franquismo, que él mismo tuvo que asumir y que desde hace 50 años intenta dejar de serlo». Hasta aquí puedo llegar. No voy a hacerles expoiler. Toca esperar que el libro vea la luz y de paso acabar la entrevista.
Nani Carvajal es directora y editora de Mujeres del Sur
(1) Maestras de la Antropología. Caminos que se entrelazan: trayectoria profesional y vital de Alida Carloni Franca. Por Lourdes Moro Gutiérrez. Universidad de Salamanca (USAL).
(2) Alida publicó en 1984 «La mujer en los corrales de vecinos sevillanos» y también un artículo sobre el tema en la Revista Etnográfica Española que se transformó en documental para TVE (1992).
(2)«Las mujeres intocables de la India profunda salen de su exilio interno: el caso de los shaghams de Anantapur», Alida Carloni Franca. Exilio femenino / coord. por María Pilar Cuder Domínguez, 1999, ISBN 84-95089-32-7, págs. 81-92
(4) «Elena Whishaw: entre la leyenda y la realidad. La Dama de las Piedras» (2006), de J.M. Acosta.
REUMEN DE DATOS PERSONALES:
ALIDA CARLONI FRANCA
Licenciada en Filosofía y Letras por la Universidad Libre de
Bruselas (1975) y Doctora en Antropología por la Universidad de Sevilla
(1995).
Nacida en Bélgica en Charleroi (Valonia francófona colindante con la frontera de Francia). De padre y madre ambos italianos de Pésaro (mar Adriático), (ciudad del músico Giacomo Rossini). Después de la Segunda Guerra mundial, tuvieron que emigrar a Bélgica estando arruinados y habiendo perdido sus empleos respectivos. Una vez en Charleroi (donde enviaron a mis padres desde su ayuntamiento italiano) empezaron una nueva vida difícil.
Un año después nació Alida y posteriormente su hermana Milena. Durante la década de los 50 estuvo inmersa en un país q siendo una italo-belga oficial. Creció en una doble cultura; una oficial, la francófona y la italiana, la emocional y familiar. En los años 1975, terminó sus estudios de Filosofía y Letras en la Universidad Libre de Bruxelles, adquiriendo una cultura de multilenguaje con el flamenco (el otro idioma oficial del país). En esa misma universidad encontró al que sería su futuro marido español oriundo de Sevilla.
En Sevilla residió en el Barrio de Santa Cruz y pronto inició su nuevo trabajo como antropóloga en el Museo de Artes y Costumbres Populares de Sevilla dónde estuvo investigando acerca de las mujeres andaluzas en les corrales sevillanos. Fueron 10 años intensos con varias publicaciones oficiales dónde profundizó en el castellano y en la cultura española.
Entró por oposición en 1988, como profesora de Antropología social en la Universidad de Sevilla, publicando un capítulo de libro que preparaba sobre les mujeres andaluzas en los corrales de vecinos (esa arquitectura popular de Sevilla). Ya en los años 1992 de la Exposición Universal fue cuando se trasladó a Huelva a vivir y a trabajar en la Aula Delegada del Colegio Universitario de La Rábida como docente en Antropología.
El 12 de diciembre de 1988 se aprueba la creación de la Universidad de Huelva, que culmina en 1993 con su segregación definitiva de la Universidad de Sevilla. Por esta razón Alida se ve en la tesitura de decidir si quedarse en la Universidad de Sevilla o pasar a la de Huelva, optando por adscribirse a esta última, motivada principalmente por su interés en abrir una nueva línea de trabajo docente y de investigación en el área de Antropología, siendo, durante varios años, la única profesora que impartía asignaturas de Antropología en dicha universidad.
Sus vivencias personales se ubicaron en Bellavista (Aljaraque) donde reside desde hace 20 años.
Sus experiencias antropológicas se ubicaron en Perú : en Iberoamérica (Urubamba, Cusco y Lima). En Senegal (Dakar) Año 1992. Y en India (Anantapur en el Campus de la Fundación Vicente Ferrer) temporadas de 5 años seguidos hasta la muerte del fundador en 1920.
Otros artículos, colaboraciones y libros de Alida Carloni Franca