Mujeres del Sur

¡¡CAMPEONAS!!

COMO LLORA CAROLINA

Por Nani Carvajal

Tus lágrimas lo han dicho todo: el oro puede esperar… y la plata y el bronce. Ahora toca que te arreglen esa dichosa rodilla, que te la operen, que hagas la necesaria rehabilitación y que dentro de un año estés otra vez como nueva.

Tú de eso ya entiendes porque no es tu primer sofocón ni tu primera lesión y porque estos no son los únicos juegos olímpicos que se han escapado a tus raquetas de bádminton, por eso la comunidad deportiva internacional sabe que volverás a intentarlo y que de nuevo tu resiliencia y determinación harán que veas cumplido tus sueño dorado.

Carolina Marín se vio obligada a dejar la competición más importante de su vida, precisamente cuando acariciaba el oro olímpico, por su tercera lesión de rodilla.

Tus lágrimas han sido las primeras en colocarte en la línea de salida para conseguir otra vez el objetivo y no te imaginas cuánto. Tu llanto emocional ha dado la vuelta al mundo en forma de respuesta impactante a una situación de catarsis que nadie , ni tú misma, se podía imaginar. Es tu gran lección de comunicación: no han hecho falta las palabras porque el llanto es un lenguaje universal: todos los humanos sabemos llorar desde el momento en que nacemos.

Agua, sodio, potasio, lisozima y mucinas fue lo que brotó de tus ojos en forma de gotas para protegerte del fuerte dolor de la rotura de ese ligamento cruzado de tu rodilla derecha y de los meniscos interno y externo que te llevaron al suelo, una combinación química que bañó tu cara y te ayudó a modular el estrés del juego parado y la ansiedad de la medalla imposible.

Impactante, auténtico, saludable y natural. Así fue tu lloro, el propio de la «la niña que salió de Huelva» para demostrar al mundo que puede ser la mejor en lo suyo aunque vulnerable. El mundo lo entendió pero la primero en comprobarlo fue tu contrincante, la china Hi Binjiao, que aspiraba a la plata y mira por dónde, le cayó el oro. ¡Pero qué bien se portó esa muchacha! ¡Con qué ternura te miraba! Tu tragedia la confundió por unos segundos hasta que pudo abrazarte, tal vez recordaba sus propios sufrimientos, los de sus inicios deportivos cuando no conseguía ninguna meta por su obstinada gordura a pesar de entrenarse a fondo desde los 8 años.

En lo del peso no, pero en otras muchas cosas sí os parecéis más las dos de lo que se sabía hasta el momento fatídico de tu quiebra, porque ambas habéis logrado lo más alto del bádminton a base de esfuerzo, determinación y, sobre todo, de recuperaciones largas y desafiantes, imposibles si no fuera por esa capacidad de resiliencia y de fuerza psíquica que dan las lágrimas emocionales y que todavía hoy suponen un enigma para la Antropología.

Claro que, mientras el llanto por supuesto intenso de tu rival -hoy por fin campeona olímpica-, de cuando la llamaban «la gorda Jiao» se quedaba siempre por la parte de Shanghai, en Suzhou, donde vive con familia, tus lágrimas, Carolina, las de anteriores lesiones y especialmente las de ahora, son de esas que empapan, calan y conmocionan a toda la sociedad.

Sigue conquistándonos, Carolina, no dejes de llorar. La fuerza de tus lágrimas es tan fascinante como tu capacidad de recuperación.

Nani Carvajal es directora y editora de Mujeres del Sur

COMUNICADO DE CAROLINA MARÍN TRAS SU LESIÓN Y ABANDONO DE LOS jUEGOS OLÍMPICO PARÍS 2024

«El domingo sufrí uno de los momentos más difíciles de mi vida. Han pasado unos días pero necesitaré más tiempo para asimilarlo bien. Supongo que la vida nos pone en situaciones que no queremos vivir y que nadie merece, pero debemos asumirlo y llevarlo de la mejor manera posible.
Nunca había recibido tanto cariño. Está siendo inabarcable. Pero seguro que me dejáis destacar a una persona animé a h e Ben jiao a disputar un buen partido en la final porque la deportividad estaba por encima de todo punto pero el momento en el podium es uno de los gestos más bonitos que han tenido hacia mi jamás y siempre le estaré increíblemente agradecida.
No me gustaría acabar sin recordar que a veces usamos el deporte como ejemplo para la vida punto y el domingo también fue así: si trabajas duro y te esfuerzas más que nadie en cumplir tus sueños, estos se pueden hacer realidad pero no siempre ocurre.

Yo sí cumplí los sueños de la niña que salió de Huelva hace mucho tiempo, pero tenía otros por cumplir no pasa nada como a la vida sigue y yo seguiré buscando mis sueños.
Ahora empieza otro camino pero que ya conozco…
«