Mujeres del Sur

DOLORES VÁZQUEZ:

RECIBE EL RECONOCIMIENTO DEL GOBIERNO DESPUÉS DE SU INJUSTA CONDENA POR EL ASESINATO DE ROCÍO VANINKOFF

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.– Con motivo del Día Internacional de la Visibilidad Lésbica Dolores Vázquez ha sido condecorada con la medalla a la Promoción de los Valores de Igualdad, por parte del Ministerio que preside Ana Redondo, en un intento de reparación simbólica por la injusticia que sufrió tras ser condenada injustamente en 2002, por el asesinato de la joven malagueña en 1999. Han pasado 24 años.

Por Sara lagos

En las últimas décadas, el nombre de Dolores Vázquez ha estado ligado a uno de los errores judiciales más graves de la historia reciente en España. Acusada y condenada por el asesinato de Rocío Wanninkhof en 1999, pasó 519 días en prisión siendo inocente. El verdadero asesino, Tony Alexander King, ciudadano británico, pudo ser identificado, en 2003, después de asesinar a otra joven también malagueña, de Coín, llamada Sonia Carabantes, gracias a pruebas de ADN. En noviembre de 2003, King fue condenado por ambos asesinatos, lo que confirmó definitivamente la inocencia de Dolores Vázquez, que ya había sido puesta en libertad en 2002 tras revisarse su caso.

Rocío Vaninkoff, Toni A. King y Sonia Carabantes

Desde entonces han pasado muchos años pero hasta hoy no se ha concretado la reparación simbólica del Estado hacia esta mujer, víctima de los fallos estructurales de un sistema judicial. Un juicio con jurado notablemente influenciado por los prejuicios de género en la construcción de su culpabilidad y presionado por una opinión pública que rechazaba su orientación sexual.

Desde una mirada feminista, resulta imposible ignorar cómo Dolores Vázquez fue moldeada mediáticamente bajo estereotipos profundamente arraigados. En la calle se la presentada como una mujer “fría”, “dominante” y “poco femenina”, unos rasgos que junto al hecho de ser lesbiana y de no ocultarlo contribuyeron a su criminalización. La sospecha se alimentaba además, de forma implícita y explícita, de una narrativa de «celos» supuestamente relacionados con la madre de la joven asesinada, Alicia Hornos, que a la sazón era su pareja.

LA JUSTICIA FALLA Y EL PREJUICIO CONDENA

Dolores Vázquez en una imagen de 2002

El juicio paralelo que se desarrolló en la calle y en algunos medios de comunicación tuvo un impacto decisivo. Sin pruebas concluyentes, la opinión pública ya había dictado sentencia. Este fenómeno no es ajeno a una cultura que históricamente ha juzgado con mayor dureza a las mujeres que se salen de los roles establecidos. En el caso de Vázquez, la combinación de misoginia y lesbofobia generó el caldo de cultivo perfecto para una condena injusta.

Años después, cuando el verdadero culpable fue identificado, la absolución de Dolores Vázquez no vino acompañada de una reparación proporcional al daño sufrido. Su vida ya había sido profundamente marcada: perdió su anonimato, su estabilidad y su dignidad pública y se tuvo que marchar de España. La justicia llegó tarde y de forma incompleta.

Dolores Vázquez recibe una Medalla del Gobierno a través del Ministerio de Igualdad

El reciente reconocimiento institucional que ha recibido actúa como reparación simbólica necesaria, pero sobre todo obliga a una reflexión más amplia. ¿Cuántas veces los prejuicios siguen influyendo en la percepción de culpabilidad? ¿Cómo afectan los estereotipos de género a los procesos judiciales y mediáticos?

El caso de Dolores Vázquez es una advertencia sobre los peligros de una justicia contaminada por prejuicios machistas que desde el feminismo es urgente denunciar y erradicar. La experiencia de esta gallega, que como ella misma ha dicho se sintió «sin voz y sin palabra» nos interpela a seguir cuestionando las estructuras que permiten que la diferencia — no encajar, amar fuera de la norma…— se convierta en motivo de sospecha.