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NO SON DOS SINO TRES, LAS ESTRELLAS GANADAS BAJO LA MISMA BANDERA EN EL MISMO DEPORTE
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La gente se equivoca cuando afirma que España tiene dos estrellas. Tiene tres. La primera se conquistó en Johannesburgo en 2010. La segunda llegó en Sídney en 2023, cuando las futbolistas españolas alcanzaron la cima del mundo. La tercera se añadió el pasado 19 de julio 2026 con una nueva generación de campeones. Los tres campeonatos mundiales ganados pertenecen a la misma categoría deportiva, con la única diferencia de que los hombres juegan entre ellos y las mujeres entre ellas. Sin embargo, cuando se habla del palmarés del fútbol español, una de esas estrellas sigue desapareciendo de la conversación: la que ganaron las mujeres.
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Por Nani Carvajal

España ha ganado tres campeonatos del mundo absolutos de fútbol. Dos los conquistó la selección masculina. Uno la selección femenina. Los tres forman parte de la historia deportiva de nuestro país. Las estrellas que lucen las selecciones nacionales corresponden a los títulos obtenidos por cada equipo. La selección masculina cuenta sus Mundiales. La femenina cuenta el suyo. Sin embargo, el relato nacional y las crónicas deportivas, la periodística y oficial, siguen ignorando esta realidad y apartando de las celebraciones la estrella femenina como si perteneciese a otra galaxia. Hablamos del Mundial de 2010 o del Mundial de 2026 como hitos del fútbol español. En cambio, el título de 2023 parece como si no contara y lo peor, nadie se inmuta por ello: Las mujeres siguen transmitiendo indiferencia en esto del fútbol por mucho que conquisten a su nivel la misma competición que los hombres.

Si España gana un Mundial masculino, quien gana es España y si gana uno femenino, también. La bandera, el himno, la federación y la representación internacional que se sienta en el palco de honor son los mismos. Cuando Andrés Iniesta marcó el gol que dio a España su primer Mundial o cuando el domingo pasado gracias a Ferrán consiguió el segundo nadie dudó de que tales victorias pertenecen a toda la sociedad española. Cuando Olga Carmona marcó el tanto que convirtió a España en campeona del mundo en 2023, el significado fue exactamente el mismo. No ganó una categoría secundaria. No ganó una selección menor. Ganó España.


Y sin embargo, en la calle, los bares, los periódicos, las redes, las televisiones, las radios e incluso los ministerios… se sigue hablando de lo mismo, de la «segunda estrella» como el gran hito: ¡dos estrellas, dos!. Un empeño global que nos sitúa, no ya en una cuestión estadística, sino en una cuestión machista, fruto del patriarcado cultural que ha mamado nuestro sistema deportivo porque, si aceptamos que las selecciones femeninas representan al país con la misma legitimidad que las masculinas; si reconocemos que compiten en la máxima competición internacional de su categoría; si celebramos sus triunfos como triunfos nacionales, entonces resulta difícil explicar por qué el balance global del fútbol español sigue contándose como si una de esas conquistas perteneciera a una historia paralela.
LA IGUALDAD EN EL DEPORTE

La exigencia de las tres estrellas es, obviamente, un planteamiento de igualdad. Curiosamente, la senda que el propio fútbol español anunció y decidió empezar a recorrer -por fin- hace unos años. Y en 2023 la Real Federación Española de Fútbol acordó unificar la identidad de todas las selecciones nacionales bajo una única marca: Selección Española de Fútbol. Desde entonces no existen selecciones de rango distinto, sino equipos diferentes que representan a un mismo país. El fútbol es fútbol, independientemente de quién lo practique. Por eso resulta legítimo exigir una respuesta igualitaria ante la pregunta que el Mundial 26 deja en el limbo:
Si existe una única Selección Española de Fútbol, ¿por qué seguimos contando únicamente dos estrellas cuando la historia deportiva refleja tres?
Durante décadas, el fútbol femenino ha sido invisibilizado, marginado, considerado una versión menor del deporte. Las generaciones empeñadas en cambiar esta realidad han recorrido un camino difícil, arduo, agotador. Tuvieron que jugar sin recursos, sin reconocimiento y, muchas veces, sin el respeto que merecían. Fue en el Mundial conquistado en Australia cuando empezamos a ver cómo iban derrumbándose las barreras históricas en el deporte rey. Pero hoy constatamos que no ha sido suficiente.

Hasta que la «tercera» estrella, la que acabamos de traernos de los EEUU no encuentre esta definición ordinal en el imaginario colectivo reconociendo que va detrás de la «segunda», nadie puede sentarse a descansar si alguna vez aspiró a la igualdad en el deporte. El asunto va más allá del diseño de una camiseta por mucho que los símbolos en los atuendos deportivos marquen unan época. Las modas cambian y también los relatos sobre la memoria de un país. Y, por supuesto, la interpretación que una sociedad debe hacer de sus propios logros en el deporte.
Queridas Jennifer, Olga, Alexia, Aitana, Cata… os queda y nos queda tarea por delante, porque solas no os vamos a dejar. Y, a la vista de lo que se canta en las calles tras el partido glorioso, no es baladí seguir insistiendo en que desde el domingo tenemos que celebrar no dos sino tres estrellas, y recordar que la segunda, la que vosotras alcanzasteis y que disfrutamos en su día -pese al momento machista, felizmente superado, que le costó el cargo al todopoderoso Rubiales-, tiene derecho a ocupar su lugar de pleno derecho en el tablero de los honores deportivos de nuestro país.

España dispone de tres campeonatos del mundo de fútbol conquistados por deportistas que vistieron los mismos colores y defendieron el mismo escudo. Tres momentos que han llevado al éxtasis a millones de personas con la salvedad de que el segundo título, el de 2023, conquistado por 23 excelentes mujeres, históricamente ha sido social y profesionalmente mucho más complicado que enfrentarse a Messi con una pelota un domingo por la tarde.
Ya lo sabemos, el fútbol tiene estas cosas… y el español tres estrellas.
Nani Carvajal es directora y editora de Mujeres del Sur.
En Mujeres del Sur:
https://https://mujeresdelsur.es/somos-mujeres-del-sur-12/