Mujeres del Sur

MUJERES Y LITERATURA DE VANGUARDIA (2)

LA MUJER EXPERIMENTA

Por Carmen Herrera Castro

SU HUI

En el siglo IV, en China, una mujer llamada Su Hui diseña un poema. Una pieza extraordinaria, el Xuanji Tu: Mapa de la esfera armilar.

Su Hui
Xuanji Tu

No escribe un poema en el sentido habitual. No lo ordena en versos. No lo fija en una secuencia. Ni siquiera lo escribe, de hecho, lo borda con hilos de seda de diferentes colores.
Diseña un dispositivo de lectura.
El Xuanji Tu es una matriz de 840 caracteres dispuestos en una cuadrícula perfecta. Puede leerse en múltiples direcciones: horizontal, vertical, diagonal, en espiral, por colores, hacia adelante y hacia atrás. 840 caracteres que pueden generar miles de poemas diferentes. Cada recorrido produce un poema distinto. El sentido no está contenido en el texto, sino en la activación del texto. No hay un texto. Hay un sistema.

Interpretación de David Hinton


Aquí la persona que lee no interpreta: opera.
Este gesto es radical incluso hoy. Pero lo es aún más si recordamos el contexto: una mujer, en una sociedad fuertemente jerárquica, creando una forma poética que no admite autoridad única, una forma poética abierta, polimorfa. No hay centro. No hay jerarquía. No hay lectura correcta. El poema no dirige la atención del lector, lo hace protagonista. Durante siglos, este objeto fue leído como curiosidad, como rareza, como anécdota… Solo recientemente empezamos a entender lo que implica.
Todo lo que la literatura experimental del siglo XX celebrará — no linealidad, combinatoria, visualidad, sistema, el oulipo, el hipertexto… — ya está aquí.
La literatura experimental no nace con la modernidad: nace cuando el lenguaje no es suficiente. Su Hui demuestra que la experimentación:
• no es masculina
• no es occidental
• no es reciente
La pregunta no es si Su Hui hace literatura experimental, esto es evidente. La pregunta es por qué su obra no figura en las antologías.

Emily Dickinson (Amherst, Massachusetts, 1830-ibidem, 1886)

Emily Dickinson no escribió manifiestos. No participó en revistas. No formó parte de ningún grupo. Y, sin embargo, su escritura es una de las más radicales del siglo XIX.
Guiones. Cortes. Suspensiones. El poema no fluye: se interrumpe. La sintaxis no conduce: vacila. Leer a Dickinson es leer una mente en acto, no un discurso cerrado. Sus poemas funcionan como partituras: indican pausas, silencios, aceleraciones. No buscan un significado estable. Buscan un estado de tensión. Dickinson no rompe la forma tradicional del poema. Rompe algo más profundo: la expectativa de que el lenguaje garantice sentido.


No propone una nueva estética. Propone una experiencia de pensamiento. Por eso fue leída durante tanto tiempo como excéntrica, menor, doméstica. No porque no fuera experimental, sino porque su experimentación no se parecía a lo que el canon estaba preparado para reconocer.

Carmen Herrera Castro es poeta, fotógrafa, ilustradora, editora, médica especializada en Medicina Nuclear y presidenta de la Fundación María Fulmen.

Proximamente: Parte III, MUJER Y VANGUARDIA: NI DENTRO, NI FUERA

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