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“LA HOMOSEXUALIDAD ES UN ROLLO DE BLANCOS”
Por Mireya Forel

Uno de los recientes vídeos publicados por Seumboy Vrainom en su plataforma digital francesa “Histoires Crépues” (Historia de rizos), cuenta que “siempre en África y Asia se suele decir que la ‘homosexualidad es una enfermedad de blancos’. Pero la cuestión queer es tan antigua como la humanidad aunque su demonización sea reciente. Antes de la colonización, el género, la sexualidad no eran tan fundamentales y estaban percibidos como cosas de la vida, no como un problema moral”.

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El video relata que “las mujeres Kikuyus, del África del este, podían casarse entre ellas, cumplían funciones como responsables de la familia y el genitor no tendría ninguna función. Normalmente agricultoras, pero también empresarias, conductoras de autobús…, si una mujer quiere casarse con otra mujer, según su tradición lo anuncia, la noticia circula en la comunidad y las interesadas se presentan. Y la boda se celebra de manera tradicional con regalos, familias, etc.”

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El vídeo narra también cómo en el sur de Nigeria, entre los Igbos, el género era una opción que no tenía que ver con el sexo biológico, si eres mujer y quiere ser hombre no hay ningún conflicto, sigue en parte vigente.
Se añade además que “En India desde la antigüedad existe las Hijras una comunidad de transgéneros, ni mujer ni hombre. A nivel espiritual se les consideran muy influyentes para la fertilidad y la felicidad para jóvenes casados y sus familias… Hoy sufren fuertes discriminaciones aunque las despenalizaron”.

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Las memorias de un mundo siempre pluri-civilizacional fueron desestructuradas, filtradas, cuando no destruidas por el colonialismo occidental. Un colonialismo que se impuso en nombre de una Civilización monolítica supremacista que condenaba, por ejemplo, en la Abya Yala (América del Sur y Caribe) a través de la Inquisición, todo comportamiento considerado inmoral, o recurría a los castigos corporales y letales en África. Así, bajo el colonialismo se condenaba toda relación que no fuera ordenada por su poder patriarcal heterosexual con el que el hombre blanco pudo afirmar su SUPREMACISMO civilizacional. Un supremacismo moldeado como arquetipo de virilidad de conquistador y dominante.

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Hoy, pese a las resistencias anticolonialistas persisten las memorias colectivas agujereadas. Desde los países occidentales se las percibe con mentalidad atrasada porque se acusa a los blancos de ser los «perturbadores de sus tradiciones». Tradiciones de las que muchas, precisamente tal como explicamos, fueron extraídas de modos de existencia, de relaciones socio culturales y de cosmovisiones. Y no olvidemos que en las memorias colectivas quedan más vivas que las “tradiciones ancestrales”, aunque silenciadas, las violaciones sistémicas tanto a mujeres como a hombres, practicadas bajo el colonialismo y el esclavismo, toda un arma de guerra tapada bajo la doble moralidad patriarcal blanca.
Desde África y sus diásporas se está recuperando la memoria histórica, con pasos muy importantes de emancipación autogestionada por sus protagonistas. Un proceso de emancipación que está encaminado aunque lleno de barreras y dolores. En Senegal, recientemente se promulgó una ley que endurece las penas, hasta más de 5 años de cárcel por “acto contra natura”. Esta ley ha generado un clima de odio con linchamientos populares de quienes quieren afirmar su virilidad, que recuerda aquellas delaciones que hacían muchos judíos conversos para parecer más cristianos que nadie y evitar sospechas de su judaidad, allá por los siglos XV y XVI. Hoy Occidente calla, sabe que su historia devastadora sigue vigente.
Mireya Forel es feminista histórica y activista antimilitarista. Nacida en Suiza pero afincada en Sevilla desde 1976, ha sido fundadora de la organización feminista «Mujeres del Negro contra la guerra Isbilya».
Mireya Forel en Mujeres del Sur:
https://https://mujeresdelsur.es/somos-mujeres-del-sur-8/