Mujeres del Sur

Se nos van las mejores

ADIÓS GLORIA, ADIÓS DOLLY

Y ¡GRACIAS!

.-GLORIA STEINEM, estadounidense y referente del feminismo moderno, ha muerto a los 93 años en su casa de Manhattan. Periodista de profesión, fue una de las madres de la llamada segunda ola del feminismo, el que se refleja en todas las desigualdades. Fue galardonada con el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades en 1921.

.-DOLLY PARTON, la exuberante y divertida compositora y cantante que plasmó su rebeldía feminista en la famosa canción «9 to 5», y logró los mayores éxitos con «I Will Always Love You»,  también acaba de dejarnos. Falleció a los 80 años, víctima de un cáncer, el 25 de agosto, en Nashville, Tennessee.

Por Nani Carvajal

Se nos van las mejores y encima a pares. Las mujeres de todo el mundo terminamos agosto y empezamos septiembre despidiendo a dos de las nuestras. A Gloria y a Dolly. Dos mujeres sin igual que a primera vista podrían simbolizar dos mundos irreconciliables y que, sin embargo, nos dejan un legado similar: el sendero de valentía que abre espacios de libertad y derechos a todas las demás. Una fue periodista, escritora y activista, y terminó convirtiéndose en uno de las referentes más reconocibles del feminismo estadounidense e internacional. La otra conquistó el mundo desde la música country, con una estética exuberante, una enorme capacidad para reírse de sí misma y una inteligencia empresarial que le permitió construir una esplendorosa carrera profesional.

Los orígenes de ambas tampoco fueron parecidos, pero las dos aprendieron pronto hasta qué punto la independencia económica podía determinar sus propias vidas. Ninguna de ellas procedía del mundo acomodado, especialmente Dolly, nacida en las montañas de Tenesse (EEUU), en una familia de doce herman@s. Gloria Steinem, en cambio, venía de una familia de clase media, culturalmente formada, pero marcada por la inestabilidad económica, el divorcio de sus padres y la enfermedad de su madre, cuya situación influiría decisivamente en su conciencia feminista.

Dolly Parton ennuna de sus actuaciones

Dolly Parton descubrió muy pronto que lo suyo era la música. Su tío Bill Owens le regaló una guitarra cuando cumplió diez años y la ayudó a empezar su carrera musical con actuaciones en radios y televisiones locales. A los trece ya había actuado en el Grand Ole Opry de Nashville. Fue además la primera de su familia en graduarse en secundaria, y con el título en la mano hizo las maletas y se propuso vivir profesionalmente de la música. Y empezó escribiendo canciones para otros intérpretes antes de convertirse en la gran estrella que fue.

Gloria Steinem tuvo una infancia más tradicional. Estudió Ciencias Políticas en el Smith College, una universidad privada femenina estadounidense ubicada en Northampton, Massachusetts y si acabó convirtiéndose en periodista fue porque creyó ver en ese oficio una herramienta clave para investigar y cuestionar la realidad social. Le pasa a mucha gente de la profesión.

Gloria Steinem portada del Time tras su fallecimiento

Ella estaba muy afectada por la situación de su madre que había sido profesora y también periodista. Se llamaba Ruth. Fue una mujer culta y con inquietudes profesionales, pero atravesó numerosas dificultades económicas y problemas de salud mental, especialmente después de la separación de su marido. Gloria creció así, viendo de cerca cómo una persona de tanta capacidad, formación y talento como su madre podía terminar en situación de dependencia y vulnerabilidad, algo que a ella la llevaría, años después, a perfilar una de las ideas centrales de su pensamiento feminista: ensanchar las expectativas que la sociedad imponía a las mujeres de su generación.

LO PERSONAL ES POLÍTICO

Gloria Steinem

Gloria Steinem no inventó ese eslogan pero sí ayudó a convertirlo en una de las grandes líneas el feminismo contemporáneo: lo que ocurría dentro de las casas, en cada puesto de trabajo y en cada relación personal era un asunto político y no solo una cuestión privada. Y lo hizo desarticulando las desigualdades y ayudando a convertir las experiencias individuales en conciencia colectiva.

Dolly Parton, en cambio, era más de la cultura popular. Contaba historias a través de sus canciones y demostraba, con su propia vida, que una mujer podía construir su independencia sin renunciar a ser lo que quería ser.

Gloria Steinem y Dolly Parton

Una hablaba desde las tribunas de los medios y la otra desde los escenarios, pero ambas participaban de la idea de que el tiempo de gobernar a las mujeres, de dirigirlas, tenía que acabarse. Las instrucciones sociales, o lo que es lo mismo, el adiestramiento en la sumisión siempre a conveniencia de los hombres, debían llegar a su fin. Nadie tendría que decir a las mujeres cómo comportarse, cómo actuar y, mucho menos, cómo pensar. Y las dos supieron situar entre sus aspiraciones, como primera premisa, la conquista del poder.

«De 9 a 5»: EL FEMINISMO EN UNA CANCIÓN

Gloria Steinem siempre supo hacer preguntas, y algunas tremendamente incómodas para la época: ¿Por qué las mujeres cobraban menos? ¿Por qué tenían menos presencia en los espacios de decisión? ¿Por qué cuestiones como el aborto, la violencia de género o la discriminación laboral seguían tratándose como problemas privados y no como asuntos políticos? Buena parte de su trabajo consistió en darles respuestas y explicarlas. Luchó contra el silencio que durante siglos se imponía a las mujeres y participó activamente hasta el final de sus días en la transformación política y social de un mundo opresor para ellas. Escribía, organizaba, discutía, viajaba, creaba grupos, hacía reuniones… y todo lo contaba en sus artículos, en sus libros, imponiendo su presencia en espacios que tradicionalmente habían estado reservados a los hombres.

Dolly Parton («9 to 5»)

Dolly Parton se topó en su vida con esas mismas realidades pero escogió el camino de la música. No sabía escribir ensayos y, sin embargo, le bastó una sola composición, la canción «9 to 5», («De 9 a 5»), para que millones de mujeres se reconocieran en la desigualdad y la discriminación. Dolly compuso y cantó esa canción inspirándose en un Movimiento que así se llamaba y que había nacido en Boston en 1973, cuando un grupo de trabajadoras de oficina decidió organizarse contra los bajos salarios, la falta de oportunidades y el acoso sexual que sufrían. A finales de los setenta, la gran actriz Jane Fonda, que ya apuntaba como activista, conoció aquellas experiencias y consiguió llevarlas al cine. La película llegó en 1980 de la mano de Colin Higgins y se convertiría en el icono del feminismo de las últimas décadas del siglo. Contaba de forma ingeniosa y divertida la historia de tres mujeres trabajadoras que se enfrentaban al machismo, al abuso de poder y a la falta de reconocimiento laboral. Dolly compuso su «9 to5» durante aquel rodaje en el que también figuraba como una de sus protagonistas.

UNA IDENTIDAD PROPIA

Dolly Parton (revista»Woman)

Una habitación no es suficiente. Las mujeres necesitamos además una identidad propia, trabajada o natural, pero propia. Una reivindicación que si Gloria Steinem la consideraba esencial Dolly Parton cargaba con ella a cuestas. La cantante hizo de sus uñas acrílicas y de sus numerosas pelucas -decía que quería proteger su pelo- verdaderas herramientas de trabajo que acabaron formando parte de su manera de crear y de su look.

Gloria Steinem y Dolly Parton

Gloria, igual que Dolly, era guapa y sabía que lo era, pero ninguna de las dos consideraba que el feminismo les exigía renunciar a su belleza, a su propio estilo. De hecho, la revista Vogue llegó a identificar el aspecto de Gloria, -su pelo largo, rubio, con volumen, ligeramente ondulado, con una raya muy característica, sus gafas de aviador y sus pantalones de campana- con el icono de la nueva mujer de los años setenta. Ella nunca aceptó renunciar a la moda de la época, a los jerseys de cuello vuelto, los cinturones bajos, las botas altas y tampoco a las minifaldas, los vestidos estampados, los escotes y las prendas llamativas. No. La tomarían en serio tal como era. Su actividad profesional y feminista plasmada en su propia obra la respaldaban.

FEMINISTAS Y FASHION

Gloria Steinem (look años 70)

Feministas y fashions, ¿por qué no? Gloria analizó, impulsó y explicó en su obra el feminismo moderno y Dolly supo ponerle música, llevarlo al transistor, a la radio del coche, al party, al güateque o a la discoteca. Ambas defendieron con su propio estilo y su propia vida, el derecho de todas a no encajar en los moldes preestablecidos.

Dolly llegó a ser una mujer inmensamente rica y extraordinariamente trabajadora. Nunca escondió su acento, su origen humilde o su gusto por el maquillaje, las lentejuelas, los tacones… Apoyaba públicamente la igualdad, también al colectivo LGBTQ+ y se pronunciaba contra el racismo siempre que hiciera falta. Consciente del valor de lo que había construido, decidió utilizar parte de ese éxito en ayudar a otras personas, creando entre otras cosas un programa dedicado a fomentar la lectura infantil, el «Dolly Parton’s Imagination Library«, del que disfrutan gratuitamente hoy millones de niñ@s.

Dolly Parton (look habitual)

En el haber de Dolly hay que apuntar también algo tan difícil en Estados Unidos -como en cualquier otra parte del mundo, por cierto- como es llegar a ser admirada por personas de sensibilidades políticas muy distintas. Hasta Donald Trump ordenó que las banderas ondearan a media asta en su memoria, iniciativa que jamás se le hubiera pasado por la cabeza al perfecto machista de tratarse de Gloria Steinem, quien supuso siempre para él todo un azote político y mediático.

G. Steinem

Precisamente la llegada por segunda vez de Trump a la Casa Blanca fue tal vez, el principal disgusto que Gloria Steinem se llevó a la tumba. Para ella, «el acosador en jefe», como lo llamaba, simbolizaba la reacción contra muchos de los avances que su generación había conseguido, lo que la llevó al convencimiento de que los derechos de las mujeres nunca están definitivamente conquistados.

La herencia feminista de esta mujer que durante toda su vida insistió en la importancia de escuchar experiencias y compartirlas, sin dejar de creer nunca en el poder de las mujeres cuando se reúnen y hablan entre sí, hay que entenderla en presente, mirando siempre a nuestro alrededor y sin bajar la guardia. Pero también en futuro, preguntándonos qué queda por hacer y a quién más tenemos que escuchar.

Dolly Parton y Gloria Steinem

Gloria y Dolly, perfiles diferentes frente a un mismo rumbo, el de un feminismo sin uniforme, sin una estética única ni un protocolo exclusivo. Un movimiento abierto en cuyas filas quepan quienes lo investigan y quienes lo aplican y siempre tenga sitio reservado para las que sufren, lloran, escriben, propagan, leen, hablan, cantan o callan. Un feminismo para cada feminista.

Adiós Gloria, adiós Dolly… y gracias por haber atinado en vuestro empeño por los derechos de las mujeres, a vuestra propia manera y desde caminos tan diferentes, para que las que venimos detrás nos sintamos un poco más respetadas, menos desiguales y disfrutemos sin olvidaros de una imprescindible dosis de libertad.

Nani Carvajal es directora y editota de Mujeres del Sur