Mujeres del Sur

UNIFORMES Y TECHO DE CRISTAL

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Mº DOLORES GIMENO DURÁN:

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Alcanza el grado de coronel de la Guardia Civil después de casi 40 años de la incorporación de la mujer al Cuerpo

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por Ahinoa Rojas

La actualidad vuelve a poner el foco en la igualdad dentro de las fuerzas de seguridad. En medio del debate sobre los casos de acoso y y el trato a las mujeres en instituciones tradicionalmente masculinizadas, un hecho marca un hito: el ascenso de una mujer al rango de coronel en la Guardia Civil después de casi cuatro décadas de presencia femenina en el cuerpo y la prueba de que el cambio avanza, aunque aún esté en construcción.

Mª Dolores Gimeno Durán

Ha sido María Dolores Gimeno Durán quien ha hecho historia al convertirse en la primera mujer en alcanzar el empleo de coronel tras 32 años de carrera profesional. Ingresó en la Academia General Militar en 1994 y obtuvo el empleo de oficial en 1999. Desde entonces, su trayectoria ha transitado por seguridad ciudadana, inteligencia económica, lucha contra el narcotráfico y puestos de gestión en Madrid. No es un detalle menor que también haya estado al frente del área de Igualdad y Diversidad del cuerpo, participando en la elaboración del primer Plan de Igualdad y en el impulso de protocolos contra el acoso y la violencia de género.

El grado alcanzado por Mª Dolores Gimeno,  Coronel de la Guardia Civil, es un rango muy alto, situándose en la cúspide de la Escala de Oficiales y justo por debajo de los Oficiales Generales. Está al mando de una Comandancia (que abarca la seguridad de toda una provincia) o de una Unidad especial, comunidad autónoma (zona), siendo un cargo de máxima responsabilidad. Se encuentra por encima del Teniente Coronel y por debajo del General de Brigada.

DE LOS 80 HASTA HOY

Mujeres en la Guardia Civil

La incorporación femenina a los cuerpos y fuerzas de seguridad en España no es tan antigua como podría pensarse. En la Policía Nacional, las primeras mujeres ingresaron en 1979, abriendo una puerta que llevaba décadas cerrada. En las Fuerzas Armadas y en la Guardia Civil, la entrada legal se produjo en 1988. En sus inicios existían limitaciones en determinados destinos y funciones y hasta finales de los años noventa no se eliminaron las restricciones por razón de sexo, permitiendo el acceso pleno a todas las especialidades y escalas.

Aunque la ley ha dejado de marcar diferencias, la cultura y la tradición interna, sin embargo, han necesitado más tiempo para adaptarse: Hoy, las mujeres representan aproximadamente el 13,2 % del total en las Fuerzas Armadas (alrededor de 16.260 militares); El 18,2 % en la Policía Nacional y  el 9,6 % en la Guardia Civil (9.000 mujeres).
La presencia femenina se extiende a prácticamente todos los departamentos: unidades de intervención, inteligencia, logística, administración y especialidades técnicas o de apoyo. No existen áreas oficialmente vetadas. Sin embargo, cuando se asciende por la pirámide jerárquica, la proporción disminuye. En los rangos superiores, coroneles, generales y altos mandos, la representación masculina sigue siendo mayoritaria.

La pregunta ya no es si pueden, sino cuántas llegan. Gimeno ha necesitado treinta años para romper un techo de cristal que no figuraba en los reglamentos, pero que estaba presente en la práctica.

MANDAR O NO MANDAR

Expertas en igualdad coinciden en que el liderazgo femenino no depende únicamente del mérito individual  (que lo hay), sino de políticas institucionales sostenidas en el tiempo. En un encuentro reciente, Mercedes González, directora general de la Guardia Civil, recordaba que la igualdad no es solo una cuestión de justicia, sino también de eficacia institucional pues una organización que refleja mejor a la sociedad a la que sirve es, necesariamente, más representativa.

Para las mujeres que perteneces a las fuerzas de seguridad persisten internamente barreras estructurales y culturales: dificultades de conciliación, trayectorias profesionales que exigen movilidad constante, escasez de referentes femeninos en los niveles más altos y dinámicas organizativas heredadas de otra época.

LA ACADEMIA VUELVE A ÚBEDA

La Academia de la Guardia Civil de Úbeda se reabre tras treinta años cerrada

Modernizar la formación de quienes aspiren a formar parte del Cuerpo, adaptar su funcionamiento y actuación a las nuevas situaciones es una tarea pendiente que influirá decisivamente en el desempeño del papel de las mujeres en sus filas. Precisamente la ciudad de Úbeda (Jaén) celebra estos días el anuncio de que la Academia de la Guardia Civil, tras más de treinta años cerrada, vuelve a abrir sus puertas. Un símbolo de renovación que impulsa la formación de nuevos agentes y permitirá la incorporación de más mujeres a una carrera profesional en la institución. El retorno de la Academia de la Guardia Civil a Úbeda incorpora otro elemento a este relato de presencia femenina que implica, además, un impulso económico y social para la ciudad y su entorno.

QUEDA CAMINO

El ascenso a coronel de María Dolores Gimeno Durán es, además de un titular histórico, la constatación de que las mujeres han demostrado su capacidad para servir, proteger y dirigir. Cada vez que una mujer alcanza un rango que nunca antes había ocupado otra, se amplía el horizonte para las que vienen detrás. El uniforme ya no tiene género en los reglamentos. Ahora el reto es que tampoco lo tenga en las oportunidades reales de liderazgo.