LA ASIGNATURA PENDIENTE:

CONSOLIDAR EL RESPETO Y LA IGUALDAD
Por Elena Barrera

Como recogemos en páginas adjuntas de Mujeres del Sur, en las últimas semanas la Guardia Civil ha adquirido protagonismo mediático tras las distintas noticias de acoso que han implicado a algunos de sus mandos siendo sus víctimas las propias mujeres del Cuerpo. La más grave, la acusación de violación contra el ya dimitido Director Adjunto Operativo de la Policía Nacional (DAO), ha reabierto preguntas difíciles:
¿Funcionan de verdad los mecanismos internos para proteger a las víctimas?
¿Se sienten seguras las agentes al denunciar a sus compañeros?
Por otro lado, el ascenso de María Dolores Gimeno Durán a coronel de la Guardia Civil (la primera mujer en llegar a ese rango) es un hito histórico y un faro de esperanza en instituciones que durante décadas fueron casi exclusivamente masculinas.
A primera vista, estas noticias parecen contrarias. Pero si miramos con atención, muestran dos caras de la misma realidad ya que vemos que aunque se ha avanzado, las barreras todavía existen. Para entenderlo, hay que mirar atrás. Cuándo y cómo entraron las mujeres en estos cuerpos, cuántas hay hoy, qué obstáculos enfrentan y qué pasa cuando deciden levantar la voz.
Hoy nos parece normal ver a una mujer patrullando, investigando o mandando. Pero no siempre fue así. En la Policía Nacional, las puertas se abrieron oficialmente a finales de los años setenta. En 1979, 42 mujeres juraron su cargo. Cada paso estaba cargado de simbolismo y miedo: miedo a no ser aceptadas, a equivocarse o a ser juzgadas por su género.
POCA REPRESENTACIÓN FEMENINA

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En la Guardia Civil las mujeres llegaron un poco más tarde. No fue hasta 1988 cuando pudieron acceder en igualdad de condiciones a las pruebas de selección. Ese año, unas 197 mujeres empezaron su formación en la Academia de Baeza, en Jaén. Más de un siglo después de la creación del cuerpo, podían incorporarse plenamente, con derechos y deberes iguales. Fue un momento histórico lleno de orgullo, nervios y esperanza. En términos históricos, hablamos de poco más de cuatro décadas de presencia femenina frente a más de ciento cincuenta años de instituciones pensadas para hombres.
Según datos oficiales del Ministerio del Interior y del Instituto de las Mujeres (2024-2025), en la Policía Nacional las mujeres representan apenas un 18–19% de la plantilla. En los mandos superiores, su presencia cae aún más. En la Guardia Civil, solo un 10–11% son mujeres.
Cada ascenso femenino en los altos rangos es un logro que inspira, porque muestra que, aunque lento, el cambio es posible.
El II Estudio Mujer y Seguridad confirma que en los rangos básicos casi 4 de cada 10 agentes son mujeres. Pero en los mandos superiores, la cifra cae al 14% en la Policía Nacional y al 4–5% en la Guardia Civil. Cuanto más arriba en la jerarquía, menos mujeres hay. No es solo un número: refleja el “techo de cristal” que todavía limita oportunidades.
PROTOCOLOS ANTIACOSO RECIENTES

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Por todo lado, en nuestro país el marco legal protege frente al acoso sexual en el trabajo público. Recientemente, el Gobierno aprobó un protocolo general de actuación (Real Decreto 247/2024) que incluye medidas para proteger a las víctimas y garantizar respeto. La Policía Nacional tiene desde 2022 un protocolo específico, con la figura de Asesoría Confidencial en cada jefatura. Incluso con estos protocolos (el general aprobado por Real Decreto y el específico de la Policía) hay dos factores que siguen sin resolverse de manera uniforme. Por un lado, la confianza real en los mecanismos, el temor a represalias profesionales, especialmente cuando el presunto agresor ocupa un puesto de mando, sigue siendo muy relevante. Por otro, la aplicación del protocolo puede variar enormemente según la unidad, el destino y el mando.
En cuanto a denuncias internas de mujeres dentro de los cuerpos, los datos oficiales reflejan una realidad concreta: en la Policía Nacional, el protocolo interno de violencia de género muestra que los procedimientos internos registrados en los que víctimas o agresores son policías en activo han pasado de 61 en 2022 a 121 en 2025. Estos procedimientos incluyen denuncias por violencia de género y otras situaciones de acoso dentro del cuerpo, aunque no todos llegan a investigación judicial. En la Guardia Civil, desde la entrada en vigor del protocolo de acoso sexual y por razón de sexo en 2019 se han registrado 16 activaciones, de las cuales 9 fueron en 2022, todas con mujeres como víctimas; sólo la mitad derivó en expediente disciplinario o proceso judicial. Esto puede evidenciar que, aunque existen mecanismos oficiales, la confianza y la aplicación efectiva varían mucho según la unidad, el mando y la cultura interna.
LA FORMACIÓN EN IGUALDAD ES MUY COMPLETA

Ya a pie de calle, hemos preguntado a dos mujeres aspirantes a Guardia civil y Policía Nacional respectivamente cuál es su experiencia como opositoras. Por un lado, una joven de 30 años que vive en Sevilla y que opositó para la Policía Nacional dice que la formación en igualdad y violencia de género es muy completa:
–«Tenemos un temario en el que hay un tema que es gordísimo, donde se estudia exclusivamente igualdad y violencia de género… son tres leyes gordas, pero un montón de reglamentos».

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La aspirante de Huelva que oposita para la Guardia Civil coincide:
–«En la parte donde yo estoy estudiando… eso lo llevan a rajatabla… es perfecta, no tiene discriminación ninguna, es una igualdad, pero absoluta, absoluta».
Esto podría mostrar un cambio generacional pues las promociones más recientes notan mayor respeto y atención a la igualdad, aunque la cultura interna parece que sigue marcando la diferencia. En definitiva, la presencia de mujeres en la Policía Nacional y en la Guardia Civil supone un gran avance respecto a la situación antes de 1979, pero todavía queda mucho por hacer. Las mujeres siguen siendo minoría, especialmente en los mandos superiores, y los protocolos contra el acoso no siempre funcionan como deberían, hay avances que merecen reconocimiento, sí, pero también carencias que no pueden seguir normalizándose. No basta con que las mujeres tengan acceso a estos cuerpos; es fundamental que puedan trabajar con seguridad, ser escuchadas y protegidas, porque hablamos de instituciones que deberían ser ejemplares en todos los sentidos.
Elena Barrera Alonso es graduada en Trabajo Social y cursa máster de Género en la UPO
NOTAS:
https://www.interior.gob.es/opencms/gl/detalle/articulo/Interior-apuesta-por-medidas-de-accion-positiva-para-alcanzar-el-40-por-ciento-de-mujeres-en-el-acceso-a-Policia-Nacional-y-Guardia-Civil/
https://www.newtral.es/acoso-sexual-guardia-civil/20230730/?utm_source=chatgpt.com#google_vignette
- LeyOrgánica3/2007,paralaigualdadefectivademujeresyhombres
- LeyOrgánica1/2004,deMedidasdeProtecciónIntegralcontralaViolenciade Género
- Ley 4/2023, para la igualdad real y efectiva de las personastrans y para la garantía de los derechos LGTBI
- Ley39/2006, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia
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