SER O NO SER MADRE:

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EL GRAN DILEMA DE LAS DEPORTISTAS DE ÉLITE Y TAMBIÉN DE LAS OTRAS
Si te gusta el deporte, decides dedicarle tu vida, tu tiempo, tu carrera, tus objetivos, tus ilusiones… olvídate de ser madre cuando tu reloj biológico te lo permita. No tienes por qué renunciar a tener hij@s pero vete haciendo a la idea de que no será mientras estés en condiciones de subirte a podios o de conseguir medallas. Échale arrugas y canas al asunto porque te enfrentas a un cronómetro distinto que va en contra de tu propio tiempo. Un reloj que solo marca horas en muñecas de mujeres y además tiene un coste muy elevado. Si al menos no te afecta al bolsillo puedes darte por satisfecha, al menos eso es lo que piensan las futbolistas españolas tras la prestación de congelar óvulos que está dispueta a concederles su Federación.

Por Sara Lagos
Si buscas en este reportaje saber algo de la paternidad de Cristiano Ronaldo, Lionel Messi o Neymar por poner un ejemplo, no sigas leyendo. No tiene nada que ver con esas fotos cálidas y familiares de las estrellas del fútbol con niños o niñas llenos de rizos rubios o morenos. Aquí estamos tratando sobre un asunto quizá no tan entrañable pero sí algo más lioso como es la lectura que hacen las futbolistas españolas y otras deportistas del acuerdo de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) para facilitar la maternidad tardía y financiar posibles tratamientos de fertilidad a su federadas. La ayuda se establece en colaboración con la clínica Tambre e incluye como principal beneficio el pago de la congelación de óvulos para poder retrasar el embarazo a épocas menos estresantes en lo deportivo.
No te niego que sea una medida necesaria y reclamada ampliamente por las propias jugadoras, pero lo que sí es cierto es que debería dar paso a un debate más amplio sobre por qué se retrasa la maternidad de las deportistas, qué condiciones laborales influyen en esa decisión y hasta qué punto la tecnología puede dar respuesta a un problema que también tiene raíces sociales y de igualdad.

El déficit que impone a la naturaleza femenina reproductiva la competición deportiva de alto nivel -que no afecta a los deportistas masculinos- lo sufren y lo han acusado muchas de nuestras campeonas. Si históricamente se asumía como inevitable, hoy esta resignación ha pasado a la historia y en pleno siglo XXI, desde el fútbol al tenis pasando por el baloncesto, el windsurf, la natación, el waterpolo, la vela o el piragüismo por no seguir con la retahíla, las deportistas sean nacionales o internacionales han decidido hacer de su maternidad un derecho más a reivindicar ante sus respectivas federaciones.
BLANCA MANCHÓN, ALEXIA PUTELLAS Y TANTAS OTRAS

En estas mismas páginas de Mujeres del Sur la deportista sevillana y campeona del windsur, Blanca Manchón nos contaba cómo le afectaba no poder por ser deportista ejercer su propia maternidad como cualquier otra mujer:
«El mayor problema que me he encontrado como mujer deportista es el de la maternidad»
Junto a ella, las voces de otras deportistas relevantes como la de Alexia Putellas, considerada mejor futbolista del mundo y dos veces «Balón de oro»:
“Estás sirviendo a tu país en contra de tu tiempo biológico”
Putellas y otras compañeras de la selección llevan años manifestando a la RFEF su preocupación por compatibilizar maternidad y fertilidad ya que son conscientes de que la carrera deportiva de una futbolista coincide con los años de mayor fertilidad y, mientras está compitiendo, necesita su cuerpo para trabajar. Por eso, aplauden el reciente acuerdo de la REFF de facilitar la preservación de óvulos a las mujeres futbolistas.
EL ACUERDO DE LA REFF CON LA CLÍNICA TAMBRE: La nota oficial, publicada el 8 de septiembre de 2026, dice: “La RFEF presenta un acuerdo pionero que ofrecerá apoyo en tratamientos de fertilidad para las jugadoras y árbitras que lo deseen.” Señala que el acuerdo se ha alcanzado con Grupo Tambre, que pasa a ser la: “Clínica de fertilidad oficial de la Selección Femenina, la Selección Femenina de Fútbol Sala, así como las árbitras y árbitras asistentes del CTA”.La RFEF señala que pueden acogerse las jugadoras de la Selección española femenina; las jugadoras de la Selección femenina de fútbol sala; las árbitras y árbitras asistentes de Primera División; y también todas las empleadas y empleados de la RFEF. La RFEF cubriría todos los gastos del tratamiento salvo los medicamentos y asumiría la conservación de los óvulos durante un máximo de cinco años. El convenio se prolonga hasta la primavera de 2029.
Para la RFEF esto constituye “una opción más para afrontar la maternida a dsición
ACUERDO INSUFICIENTE
La iniciativa ha sido muy bien acogida por el sindicato de futbolistas: “Es una noticia maravillosa”, dice la presidenta del sindicato de jugadoras FUTPRO, Marta Perarnau. “Es un proyecto para ayudar a las jugadoras, es una iniciativa muy positiva. Si la RFEF consigue ese acuerdo con empresas privadas o públicas, sería interesante para las internacionales. Es positivo siempre y cuando la futbolista tenga a disposición cualquier método para que ella decida cuándo quiere hacerlo”, expresó en declaraciones recogidas por Europa Press.
La prestación que pasará a formar parte de los derechos de nuestras futbolista de élite reconoce implícitamente que el cuerpo femenino tiene necesidades específicas, que la fertilidad debe formar parte de la planificación de una carrera deportiva y que el dinero puede marcar la diferencia entre tener la opción de la maternidad o no tenerla. Sin embargo no aborda otros déficits del mundo del deporte femenino que afectan al derecho a la salud a la libertad.
De entrada, la congelación de los óvulos no es garantía de maternidad. Tampoco sustituye a las políticas de conciliación. Establece además una nueva brecha entre las estrellas y las deportistas de a pie, y no resuelve el dilema de la mujer que aspire a ganar una medalla, levantar un trofeo y, al mismo tiempo, decidir ser madre en su mejor momento biológico. Tampoco resuelve el miedo a perder el puesto o el apoyo financiero de los patrocinadores.
Además, expertas consultadas por Mujeres del Sur indican que no basta con congelar óvulos pues la vida fértil de la mujer, si quiere preservarse y alargarse, debe vigilar también, desde años antes de la implantación de embriones, un seguimiento de la salud menstrual y reproductiva. Asimismo es de vital importancia la prevención del RED-S, el Síndrome de Deficiencia Energética Relativa en el Deporte, un trastorno físico y metabólico que ocurre cuando una persona no consume suficientes calorías para cubrir el gasto de su entrenamiento físico y las funciones vitales básicas de su cuerpo. Es indispensable además una evaluación ginecológica y en caso de embarazo, acompañamiento, asesoramiento nutricional, la recuperación posparto, la lactancia, el retorno progresivo a la competición y, en todo caso, una protección absoluta de los datos médicos.
¿Y LAS QUE NO SON FUTBOLISTAS?
De momento, este acuerdo pionero solo lo ha adoptado la federación española de fútbol, así que, si eres deportista en nuestro país pero no futbolista y quieres ser madre vas a tener que pagarte tú misma la congelación de óvulos con todo el proceso que conlleva, o bien arriesgarte a perder tu contrato, tus posibles medallas, tus ilusiones y compromisos deportivos porque el resto de las federaciones hasta ahora no han dicho esta boca es mía sobre el asunto.

El dedo en la llaga sobre la incompatibilidad de la maternidad con la competición sobre todo de élite lo han puesto numerosas deportistas de diferentes disciplinas. Ona Carbonell, campeona en natación artística, decía:
“La conciliación familiar para las mujeres deportistas no existe”.
En términos similares se han pronunciado otras competidoras como Judith Forca (Waterpolo), Maialen Chourraut, campeona olímpica de piragüismo, Silvia Domínguez, a sus 39 años retirada del baloncesto después de haber sido tres veces ganadoras del Eurobasket y segunda mundial, o Liliana Fernández tres veces campeona de España en vóley playa.
EL CASO DE MAICA GARCÍA (Waterpolo):

La campeona olímpica y mundial fue madre en 2025 y quiso continuar su carrera deportiva con el objetivo de llegar a Los Ángeles 2028. Ella y Judith Forca han explicado las dificultades que encontraron para compatibilizar maternidad y élite, incluidos problemas con becas y fichajes durante la baja. Y ahora, en septiembre de 2026, Maica ha denunciado al CN Sabadell después de que el club decidiera no contar con ella tras su regreso de la baja de maternidad. Ella sostiene que su contrato debía haberse prorrogado y ha defendido públicamente los derechos de las deportistas madres.
LA MÁS CONTUNDENTE: ANA PELETEIRO

Pero hay quien va más allá de todo esto y pone el foco en el doble fondo del asunto. Hablamos de la atleta Ana Peleteiro, madre de dos hijos con el también atleta francés Benjamin Compaoré. Su primera hija, Lúa, nació en diciembre de 2022 y en 2026 tuvo a León. Después de Lúa regresó a la competición internacional de alto nivel y en 2024 volvió a ser campeona de España y a clasificarse para las grandes citas internacionales. Cuando Ana oye ahora lo de la congelación de óvulos como prestación federativa para las futbolistas no duda en plantearse una cuestión fundamental para ella:
“La pregunta no debería de ser cómo conseguimos que una deportista pueda retrasar su maternidad, sino cómo conseguimos que ser madre no penalice la carrera de una deportista”,
Peleteiro ha sabido desvelar la cara oculta del debate: «Congelar óvulos puede ampliar las opciones de una mujer, pero también puede convertirse en una manera de adaptar el cuerpo de la mujer a las exigencias del deporte».
Y no le falta razón. De ahí la necesidad de que el Ministerio de Deportes y el de Igualdad se impliquen en esta importante reivindicación de las mujeres deportistas, pero profundizando en su letra pequeña, mejorando lo ya alcanzado y evitando que se queden fuera de esten tipo de beneficios porque no lo acepten otras federaciones deportivas cientos de mujeres que compiten en otras disciplinas no futbolísticas o en categorías inferiores. No echar cuenta a las circunstancias del resto de atletas y competidoras -de élite o no-, significa convertir la maternidad en un privilegio de campeonas de fútbol o en otro premio más por llegar a la cima con un balón entre las piernas.